La muerte ayer de un camarógrafo herido el pasado jueves durante una manifestación en Río de Janeiro volvió a situar las protestas en el foco de atención y puso de manifiesto la escalada de violencia contra periodistas, a falta de cuatro meses para que comience el Mundial de Fútbol 2014.
El camarógrafo Santiago Andrade se encontraba cubriendo las protestas por el aumento del precio del transporte en el centro de Río de Janeiro para el canal de televisión Band cuando fue alcanzado por un artefacto explosivo lanzado por manifestantes.
Tras ser herido en la cabeza, el cámara fue trasladado al Hospital Souza Aguiar, donde falleció ayer, después de permanecer
varios días ingresado en el Centro de Terapia Intensiva en coma inducido, informó la Secretaría Municipal de Salud. En lo que va de año, Brasil ha sido escenario de diversas manifestaciones contra la organización del Mundial y el transporte
público, motivo, este último, que desencadenó el pasado mes de junio una ola de protestas.
