La comunidad internacional reaccionó con mucha indignación a la decisión de Corea del Norte de lanzar un cohete de largo alcance, lo que provocó mucha polémica en torno al destino que corrió el misil y la condena de Corea del Sur, Japón y EEUU.

Según Norcorea, se trató de la puesta en órbita de un satélite de comunicaciones. Sin embargo, tanto el Ejército de EEUU como Corea del Sur dijeron que el vehículo espacial no logró entrar en órbita y que el intento norcoreano fue un fracaso.

A su vez, el Comando Norte de EEUU manifestó que la fase 1 del misil cayó en el Mar del Japón y que las etapas restantes junto con la carga explosiva se hundieron en el Océano Pacífico. El comando estimó también que no representaba una amenaza y evitó tomar medidas en respuesta.

Por su parte, analistas expertos señalaron que se trataba de una prueba de un misil balístico diseñado para llevar una ojiva, posiblemente hasta Alaska.

A raíz del hecho ocurrido el sábado pasado, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó para ayer una reunión de urgencia en la que decidió no tomar medidas inmediatas contra Corea del Norte, pero acordó continuar dialogando sobre cuál debe ser su respuesta a la seria situación.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, solicitó a Corea del Norte que negocie con EEUU, China, Japón, Corea del Sur y Rusia.