El gobierno italiano exigió hoy la dimisión de los directivos de la concesionaria Autoestrade per l'Italia, filial de Atlantia, responsable del mantenimiento del puente que se derrumbó el martes en Génova, y que ha causado la muerte de al menos 38 personas.

 

El ministro del Interior, Matteo Salvini, confirmó que el balance provisional es de 38 muertos, entre ellos tres menores de ocho, doce y trece años, y hay también 16 heridos, algunos graves, según cifras de Protección Civil.

 

El ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli, aseguró en un mensaje en la Facebook que "los directivos de Autostrade per l'Italia deben dimitir antes que nada" y avanzó que el Gobierno italiano ha "activado todos los procedimientos para la posible revocación de las concesiones y la imposición de multas de hasta 150 millones de euros".

 

"Si no son capaces de gestionar nuestras autopistas, el estado lo hará", apuntó. Toninelli señaló que "en un país civilizado no se puede morir por un puente que se derrumba" y reiteró que los culpables "de esta injustificable tragedia deben ser castigados".

 

"Las compañías que administran nuestras autopistas se embolsan los peajes más caros de Europa, mientras que pagan concesiones a precios vergonzosos. Ingresan miles de millones, pagan unos pocos millones de impuestos y ni siquiera realizan el mantenimiento necesario para puentes y carreteras", expuso.

 

Toninelli dijo que el Gobierno desarrollará "un verdadero plan Marshall" para garantizar el buen estado de las infraestructuras del país y consideró que es deber del estado "usar dinero público para el mantenimiento de estas arterias vitales del país, en lugar de desperdiciarlo en grandes obras inútiles".