El Partido Conservador (centro-derecha) obtuvo un triunfo tan inesperado como arrasador en los comicios del Reino Unido de Gran Bretaña, con el logro de una mayoría absoluta que mantiene a David Cameron al frente del Gobierno y en una posición aún más fuerte que antes, lo que presagia la continuidad de las medidas de ajuste.
Los conservadores obtuvieron 330 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes del Parlamento de Westminster, superando incluso la cifra de 326 que marca la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin el apoyo de otras formaciones más pequeñas, pese a lo que presagiaban los sondeos sobre intención de voto.
Este resultado permitirá a esa fuerza gobernar sin necesidad de recurrir a alianzas con agrupaciones menores y marca una conclusión de las elecciones mucho más rápida que la que se anticipaba. Los sondeos de intención de voto anteriores a los comicios del jueves pasado mostraban a los conservadores empatados con el opositor Partido Laborista (social-demócrata), una paridad que presagiaba largas negociaciones postelectorales para formar gobierno y que había generado temores a un vacío de poder y a la inestabilidad de la libra.
Cameron, el primer jefe de Gobierno conservador en ser reelecto desde Margaret Thatcher, prometió contrarrestar el crecimiento de los nacionalistas escoceses con mayores poderes de autonomía para Escocia y Gales. Télam y Efe
