Cerca de dos millones de niños se han visto obligados a abandonar la educación primaria en Siria, y la mitad ha huido a países vecinos, donde tampoco acuden a la escuela, dijo el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), al tiempo que alertó del peligro de que los niños sirios se conviertan en ‘una generación perdida‘.

En todo el país cerca de 3.000 escuelas están total o parcialmente destruidas y unas 930 se usan como refugios para los desplazados; mientras que las que funcionan no tienen capacidad para recibir a los niños desplazados por falta de aulas, mobiliario, material, libros y profesores.

Las provincias sirias de Idlib y Aleppo son las más afectadas con 1.200 colegios destrozados y con un caída en la asistencia escolar del 30 % y el 23 %, respectivamente.

Para facilitar la educación de estos niños, UNICEF planea lanzar este mes, junto el Ministerio de Educación del país, un programa de enseñanza en el hogar, que permitiría a los 400.000 niños que todavía viven en las zonas de conflicto seguir recibiendo clases.

El organismo ya ha desplegado por el país 70 de las 300 aulas prefabricadas que enviará a Siria y está repartiendo entre más de un millón de niños mochilas y material escolar, además de reclutar más profesores.

Sin embargo, desde UNICEF advierten de que se necesitan 20 millones de dólares adicionales para imprimir y distribuir ocho millones de libros de texto y rehabilitar las infraestructuras escolares del país. Además, la agencia de la ONU está facilitando el acceso a la escuela a casi el millón de niños que viven en los campos de refugiados de los países vecinos.

En Líbano el sistema de educación pública tiene capacidad para 300.000 estudiantes libaneses, pero el gobierno estima que para finales de año habrá cerca de 550.000 estudiantes sirios, de los que sólo un 15 % ha recibido clases en lo que va de este año.

En Jordania, dos tercios de los 150.000 niños sirios no tienen posibilidad de acudir a la escuela; de los que 30.000 viven en el campo de refugiados de Zaatari.

En Irak nueve de cada diez niños sirios viven en comunidades de acogida sin escuelas, sobre todo en la región autónoma de Kurdistán, que en las últimas semanas ha recibido unos 50.000 nuevos refugiados, la mitad niños; por lo que se están acondicionando espacios donde impartir clases.