Al menos 230 personas resultaron muertas al explotar un camión cisterna cargado de gasolina en el centro de una población del Este del Congo, una cifra que puede aumentar pues los heridos graves en el suceso son más de un centenar.
El viernes en la noche, en el centro de la localidad de Sange, volcó un camión cisterna cargado de gasolina, procedente de Tanzania, lo que hizo que una multitud tratara de recoger el combustible que se derramaba en pequeños recipientes. En ese momento, la cisterna explotó dando inicio a la tragedia que dejó como saldo, y hasta el momento, más de 220 muertos, (la mayoría hombres, más de 60 niños y unas cuarenta mujeres), y aproximadamente 196 heridos de los cuales más de 100 se encuentran en estado de gravedad.
Según la Policía local, el "motivo más probable" del accidente que provocó el vuelco de la cisterna fue el exceso de velocidad.
La mayoría de los fallecidos han quedado carbonizados y resulta casi imposible su identificación, dijo a Efe un portavoz de la Cruz Roja congoleña.
En la recuperación de los cuerpos y el rescate de los heridos participan cuerpos de socorro como la Cruz Roja, además de policías y militares congoleños y fuerzas de la MONUSCO, que han desplazado tres helicópteros para la evacuación de los quemados graves.
Hoy mismo, ante la dificultad para la identificación, las autoridades han iniciado la inhumación de los cuerpos calcinados en fosas comunes, según explicó el vicegobernador de Kivu Sur, Jean Claude Kibala Nkolde. Hasta el momento solamente se han identificado once cuerpos.
Los funcionarios describieron escenas de devastación en la ciudad de Sange, donde las casas fueron calcinadas y los cadáveres colmaban las calles.
