La realeza española tiembla cuando sienten nombrar ‘Corinne’. Este nombre que desde hace semanas no dejó de sonar en todo el mundo y en voz baja en España, despierta el interrogante de más de un curioso que se atreve a preguntar ¿quién es esta mujer? Provocativa aunque reservada, delicada pero feroz, es Corinne zu Sayn Wittgenstein amiga del rey Juan Carlos de España y su compañía durante los días de cacerías en la selva africana.

Los medios españoles no se atreven a ventilar a viva voz quien es la amiga del rey por ser una de las monarquías más respetadas del mundo y hasta incluso un fotógrafo español afirma que atesora cientos de fotos del rey y su amante Corinne, pero no quiere publicarlas ni venderlas, por temor a las consecuencias.

En el foco de la tormenta, están los reyes de España, que nunca en sus 36 años de reinado imaginaron que iban a estar tan en el centro de una polémica, y estremecedora para una monarquía hasta ahora- tan pacífica como la Borbónica-.

‘¡Pobre reina Sofía!’, exclamaba el diario alemán Bild, que nunca tuvo reparos en ventilar los escándalos de las monarquías. ‘¿Cómo soporta Doña Sofía a Don Juan?’, se preguntaba, expresando lástima por una reina de conducta intachable pero colocada en esta dolorosa situación por su propio marido. ¿Se mantendrá mucho más tiempo el matrimonio real?’.

La pregunta tiene una respuesta: sí, hasta la muerte. Porque si de algo están seguros los españoles es que el rey y la reina son unos completos profesionales. Sin embargo, las cosas nunca volverán a ser las mismas en el Palacio de La Zarzuela, o quizá sigan como hasta ahora, porque el matrimonio real español está desintegrado desde hace mucho tiempo.

Buena prueba de ello es el incidente del rey en África cuando salió de casería y se quebró la cadera -hecho que los españoles cuestionaron fuertemente por la desfachatez de Juan Carlos de gastar miles de euros casando elefantes mientras en su país se vive una de las peores crisis de la historia-. Cuando la reina Sofía subió a un avión el viernes 13 rumbo a Grecia, ya sabía que su marido se había caído en Botswana y que debía volver a Madrid para ser operado. Aún así, se quedó tres días en una casa en Grecia. El rey tampoco se quedó solo: a su lado estaba Corinne, que estuvo con él en Botswana cazando toda la semana.

En otra punta del triángulo, Corinne von Sayn Wittgenstein: una falsa princesa alemana de 47 años, una de las 1.500 amantes del rey, según la escritora Pilar Eyre, quien escribe: ‘su amistad con el rey ya dura siete años, algo más de lo que suele ser normal en las costumbres del rey’, exceptuando las largas relaciones con una vedette y una decoradora. Desde que el rey la conoció, en 2006, Corinne lo acompaña en su vida íntima, en sus viajes privados, sus vacaciones y sus fines de semana. ‘Hasta ahora sólo se había hablado de Corinne de forma muy sutil, aunque su relación con el rey es sobradamente conocida hace bastante tiempo’, opina el historiador Ricardo Mateos.

La reina, por su parte, tuvo que soportar varias veces la vergüenza de tener que coincidir con las mujeres que supuestamente eran o habrían sido amantes del rey.

La irrupción de Corinne, y una serie de otros hechos desafortunados, en la vida hasta ahora apacible de la Familia Real Española dejarán una huella imborrable en su historia. Por lo pronto, los empleados de la Casa Real no saben qué contestar cuando les preguntan qué harán para celebrar el 50º aniversario del matrimonio real el próximo 14 de mayo. Fuente: Perfil