Siria, 1 de junio.- Tropas sirias mataron a 33 personas en bombardeos y operativos en dos ciudades, entre ellas una niña de 11 años, informaron hoy activistas, mientras opositores dijeron que una amnistía anunciada ayer es un "truco" del presidente Bashar Al Assad para aplacar la ola de protestas en su contra.

En Roma, en tanto, UNICEF denunció hoy que 30 niños murieron por la represión desde el inicio de las protestas, en marzo, en medio del creciente escándalo local e internacional por el asesinato y aparente tortura de un chico sirio de 13 años.

En nuevas acciones del Ejército, 25 personas murieron baleadas anoche por tropas en Rastan, escenario de una fuerte represión de opositores en los últimos días, y sus cuerpos llegaron hoy a un hospital de la cercana ciudad central de Homs, dijeron activistas que pidieron no ser identificados por temor a represalias.

Estas muertes elevan a 36 la cifra de víctimas fatales causadas por el Ejército en Rastan y las vecinas Talbisah y Teir Maaleh desde el sábado, según los activistas, citados por la cadena CNN.

Por otro lado, hubo serios enfrentamientos en Saná entre el Ejército y las guerrillas tribales, que piden la renuncia del presidente Saleh. Las protestas se extienden desde hace cuatro meses.

La ofensiva del miércoles fue resultado de una creciente ola de violencia. Durante la noche, se escucharon ráfagas de ametralladoras. Los enfrentamientos se centraron en el barrio de Hassaba, donde se encuentra la residencia del jefe tribal opositor, el jeque Sadeq al-Ahmar.

En Taez, la segunda ciudad del país, unos doce manifestantes fueron ejecutados por las fuerzas de seguridad el pasado martes, y en otra ciudad costera, Zinjibar, cinco soldados yemeníes también murieron a mano de militantes opositores.

Los combates estuvieron liderados por uno de los hijos del presidente, que intentó ocupar algunos edificios que pertenecían al Gobierno y que pasaron a estar bajo el control de los opositores. En represalia, Saleh cortó el suministro de agua y electricidad al barrio.

Estados Unidos y Arabia Saudita son los que más presionan para forzar la renuncia de Saleh, cuyas fuerzas de seguridad asesinaron a más de 300 civiles en las manifestaciones pacíficas que se han producido casi cada día desde mediados de febrero.