El gobernante Partido Comunista de Cuba tiene previsto celebrar a partir de hoy su primer congreso en 14 años, en el que espera aprobar un plan de reformas económicas que incluirían una 300 medidas que buscan salvar el sistema socialista.

Entre las medidas de reforma se analizará eliminar la emblemática libreta de abastecimiento de alimentos, apuntando a pasar la página de 50 años de paternalismo del Estado en un esfuerzo por modernizar la economía.

La medida es parte de un plan de reformas emprendidas por el presidente cubano, Raúl Castro, que busca reducir el rol del Estado en ciertos sectores de la economía socialista, pero sin abrazar métodos de mercado.

La propuesta de eliminar la ración de alimentos que los cubanos reciben desde hace décadas a precios subsidiados ilustra el desafío de recortar gastos sin alterar el equilibrio social, en medio del alza en el precio mundial de los alimentos que agrava una crisis de liquidez persistente en la isla.

El VI Congreso del PCC, que sesionará hasta el martes, evaluará la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento", según reveló recientemente un texto oficial.

Castro ha criticado los subsidios que el Gobierno otorgó por años y ha dicho que Cuba no puede gastar más de lo que gana. En cambio, ha pedido elevar la productividad para hacer frente a la crisis y sustituir las costosas importaciones.

La eliminación de la libreta es un dilema para muchos en la isla que no pueden acceder a los precios de los alimentos en el mercado liberado debido a los bajos salarios.

"Nos moriríamos de hambre. Sería la sentencia para ancianos y limitados físicos. Este es un paso que habría que pensar muy bien en la revolución", dijo Alina de Armas, de 76 años, con rostro de preocupación y renuente a deshacerse de los alimentos que recibe mediante la libreta o cartilla de racionamiento.

Los cubanos dicen que el costo de la ración mensual oscila en alrededor de un dólar y apenas alcanza para unas dos semanas. Si necesitan completar su cuota deben pagar precios que son mucho más elevados bajo normas internacionales o encontrar otros productos en el mercado negro.

La libreta fue creada en 1963 por el ex presidente Fidel Castro para distribuir equitativamente los alimentos en una época de escasez debido a las restricciones económicas impuestas durante casi medio siglo por EEUU.

En los últimos tiempos se han reducido las raciones de la libreta, pero aún abastecen de arroz, frijoles, aceite, azúcar, carne de pollo, café, pan y huevos. Cuba importa entre el 60 y 70% de los alimentos que consume, gran parte de ellos a través de la libreta.

Autoridades cubanas están conscientes de que la compra de alimentos genera un alto peso para el Estado. El país deberá gastar este año un 25% más de los 1.600 millones de dólares previstos para importar alimentos, por el alza de los precios.

"Es esencial (la libreta) para los que no posean otros ingresos, pero mientras exista la libreta va a existir un muro para desarrollar el país", dijo Fidel Rodríguez, un empleado de un pequeño almacén de alimentos en La Habana.

Mientras que uno de sus clientes, que pidió no ser identificado, expresó: "Soy un defensor de eliminar la libreta porque frena las posibilidades. Es ya una pieza de museo".