La confirmación del reñido triunfo electoral del militar retirado Ollanta Humala en las elecciones presidenciales de Perú sacudió ayer la bolsa local y los activos del país se precipitaron en caída libre en el mercado local y el exterior por miedo a las posturas de izquierda del presidente electo. Esta contingencia lo deja ante el reto de convencer a la mitad del país que no lo votó y a los inversores que le dan la espalda.
Según los datos oficiales, escrutados el 90% de los sufragios, Humala se impuso en el balotaje con el 51,3% de los votos contra el 48,6% de Keiko Fijimori, apenas unos 378 mil votos.
La Bolsa peruana tuvo su lunes negro con picos de caída de más del 13%, arrastrada principalmente por el mal desempeño de las mineras, por lo que a media rueda hubo que suspender por dos horas las operaciones. Finalmente los papeles líderes cerraron un una baja del 12,5%.
En Wall Street, el fondo de MSCI de acciones peruanas iShares perdieron hasta un 13,4%.
Los mercados ya habían mostrado altibajos durante las últimas semanas pese a los esfuerzos del candidato por asegurar a los inversores que cuidará el fuerte crecimiento económico manteniendo baja la inflación, usando un presupuesto equilibrado y respetando la independencia del Banco Central, que ayer fue confirmada.
Aunque el domingo a la medianoche Humala había ratificado que mantendría el rumbo económico de Perú -una de las economías que más crece en el mundo- la reacción de los mercados reflejó el temor a que aumente la intervención estatal y dispare el gasto público para atender sus programas sociales.
Las opiniones sobre este militar retirado de 48 años se dividen entre quienes lo ven como una posibilidad de salir de la pobreza y el temor de los que apostaron su dinero a una economía rica en recursos minerales.
Ante la presión que generan sus ideas nacionalistas, Humala retiró de sus propuestas de gobierno, la de elevar los impuestos a la renta y a las mineras, además prometió no tocar los 30.000 millones de dólares de los fondos privados de pensiones, y en su lugar establecer un sistema de pensiones estatal obligatorio.
Sin embargo, Humala sigue hablando de una vigorosa regulación de los sectores estratégicos como la minería y el petróleo.
Aunque el domingo a la medianoche Humala había ratificado que mantendría el rumbo económico de Perú -una de las economías que más crece en el mundo- la reacción de los mercados reflejó el temor a que aumente la intervención estatal y dispare el gasto público para atender sus programas sociales.
Ante el desplome en los activos del lunes, el equipo del candidato nacionalista redobló los esfuerzos para intentar
tranquilizar al sector financiero. Pero la volatilidad continuará en el corto plazo hasta que el nuevo Gobierno consiga despejar las dudas sobre su programa económico y su equipo de Gobierno, según los analistas.
Por ello, el mismo domingo, el gobierno de Alan García anticipó que tiene un plan de contingencia para inyectar liquidez al mercado en caso de una caída brusca del precio de los activos.

