El hombre que sobrevivió al naufragio del bote en el que buscaba llegar a Grecia desde Turquía enterró ayer a sus dos hijos y a su mujer en su localidad natal de Kobani, en el Norte de Siria, retornando así al lugar devastado por la guerra del cual habían huido en busca de un futuro mejor.
Con el entierro, Abdullah Kurdi ha abandonado sus planes de volver a irse de Siria, dijo un familiar del hombre, que en el naufragio del miércoles pasado perdió a su mujer y a sus dos hijos de tres y cinco años. La foto del cadáver de su hijo de tres años, Aylan Kurdi, tirado boca abajo en una playa turca dio la vuelta al mundo y evidenció quizás como ninguna otra imagen hasta ahora la tragedia que persigue a los refugiados que migran desesperadamente hacia Europa para escapar de la guerra en Siria y otros países.
Los tres cuerpos fueron trasladados en avión hacia Sanliurfa, cerca de la frontera de Turquía con Siria, donde un cortejo fúnebre de varios vehículos custodiados por camionetas policiales llevó los féretros a la localidad siria de Kobani.
Decenas de personas se congregaron en torno a los ataúdes de Aylan, su hermano mayor, Galip, y la madre de ambos, Rehan, cuando estos fueron depositados en fosas del Cementerio de los Mártires de Kobani. El padre agradeció la ayuda de las autoridades turcas y se declaró “muy triste”.
El jueves pasado relató el dramático naufragio en el que perdió a su mujer y sus dos hijos. Kurdi contó que la familia había pagado a traficantes para que organizaran la travesía a la isla griega de Kos, en el mar Egeo. Pero “la guardia costera nos detuvo y después nos liberó. Esta vez nosotros mismos conseguimos el bote y empezamos a remar hacia Kos”, explicó. “En el bote empezó a entrar agua. Algunos se pusieron de pie y el bote volcó”, recordó. “Las manos de mis dos niños se escaparon de las mías”, añadió. Kurdi consiguió nadar hasta la costa. “Luego fui al hospital y me enteré de las tristes noticias”, explicó. Télam y Efe

