China, 15 de Mayo.- El dueño del vehículo, Wang, contrató a cuatro hombres para que lo destrozaran en público. Ocurrió durante la inauguración del salón del automóvil de la ciudad oriental de Qingdao, en la provincia china de Shandong. Se enojó con el servicio de asistencia al cliente.

"Espero que los fabricantes extranjeros de coches de lujo reconozcan claramente que los consumidores chinos tienen derecho a recibir un servicio acorde con la marca", declaró Wang, citado por la agencia AFP.

Según difundió RT, Wang compró el Maserati en 2011 por 2,6 millones de yuanes (unos 423.000 dólares), lo que supera unas 100 veces los ingresos medios anuales de un residente urbano chino en 2012.