Un equipo científico internacional anunció que logró por primera vez utilizar un láser para reconducir un rayo, en una montaña suiza, un experimento que podría convertirse en alternativa al tradicional pararrayos que se utiliza actualmente. La principal protección hasta ahora fue el pararrayos, una simple barra metálica acabada en punta e inventada por el científico estadounidense Benjamin Franklin en 1749.

La propuesta es lanzar incesantemente un impulso en forma de láser para ‘guiar’ al rayo, en lugar de atraerlo simplemente, como hace la barra de metal.

El rayo es una descarga de electricidad estática acumulada entre dos nubes durante una tormenta, o entre esas nubes y la Tierra, mientras que el láser es una emisión inducida de radiación para generar un halo de luz. Al emitir el láser hacia el cielo, el equipo de Houard, físico del Laboratorio de Óptica Aplicada de la Escuela Politécnica de París, logró crear un plasma (aire cargado de iones y electrones) que es parcialmente conductivo y que ‘se convierte así en un camino preferencial para el rayo’.

Los científicos intentaron un test experimental en 2004 en Nueva México, que falló por errores en el láser, y porque era difícil calcular dónde iba a caer el rayo, pero en la cima de la montaña Santis, a 2.500 metros de altitud, en el noreste de Suiza, hallaron la solución. Los científicos construyeron un potente láser durante dos años dentro de un telescopio, que por sus características puede concentrar la intensidad del haz luminoso en unos pocos centímetros.