El último criminal de guerra serbio buscado por la Justicia internacional, Goran Hadzic, fue detenido cerca de Belgrado, la capital del país, anunció ayer el presidente de Serbia, Boris Tadic. “Era nuestra obligación capturarlo”, dijo el mandatario y agregó que “con esto, Serbia completó uno de los capítulos más difíciles de cooperación con el tribunal de La Haya”.
Hadzic fue apresado en Krusedol, una localidad a 60 kilómetros de Belgrado, y luego fue trasladado a una prisión de la capital.
El ex líder de la minoría serbio croata, de 52 años, estaba prófugo desde hace una década. Se lo considera responsable de la ejecución de 264 prisioneros en octubre de 1991 en la ciudad de Vukovar, al este de Croacia. Además se le imputan 14 cargos, entre los que destacan: persecución, exterminación, asesinato, deportación, tortura y saqueo de propiedades.
Hadzic fue primer ministro y presidente de la llamada república serbia en Croacia. Respaldado desde Belgrado, consiguió hacerse con el control de un tercio del territorio croata.
En este mismo marco, hace 2 meses, las autoridades serbias capturaron al ex jefe del ejército serbio bosnio Ratko Mladic, quien está siendo juzgado en La Haya. La captura de ambos eran requisitos fundamentales para que la Unión Europea abriera sus puertas al país balcánico.
