La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, buscará convertirse en la vencedora de la primera vuelta electoral de hoy, tal como coinciden las encuestas. Para resultar reelecta en los comicios de hoy, Rousseff necesita conseguir la mitad más uno de los votos positivos, evitando de esa manera una segunda vuelta electoral prevista para el próximo 26 de octubre.
Los brasileños concurrirán hoy a las urnas para elegir al próximo presidente, a los gobernadores estatales, a los congresistas y a los legisladores estatales. El proceso electoral llega a su fin con la actual presidenta y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, como amplia favorita en las encuestas y una intención de voto en torno al 40 por ciento, que no le alcanza para evitar la segunda vuelta.
Para esa próxima instancia electoral del domingo 26, Rousseff se enfrentaría a la ecologista Marina Silva o al centrista
Aécio Neves, inmersos hasta última hora en una cerrada disputa.
Según coincidieron tres encuestas divulgadas ayer, Neves, el favorito de los mercados, quedará en segundo lugar y disputará el balotaje el 26 de octubre frente a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT). Los sondeos fueron elaborados por las firmas Datafolha, Ibope y MDA y, en los tres casos, indicaron que por primera vez en más de un mes Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), supera en intención de voto a Silva, la candidata del Partido Socialista Brasileño (PSB), que se quedaría fuera de una eventual segunda vuelta.
Según Datafolha, Rousseff ganará hoy con un 44 por ciento, seguida por Neves (26 por ciento) y Silva (24). Ibope indicó que Rousseff obtendrá un 46 por ciento, Neves 27 por ciento y Silva 24. La encuesta de MDA le adjudicó a Rousseff un 40,6, mientras que situó a Neves con 24 y Silva con 21,4.
Silva, tras haber incluso superado a Rousseff en las encuestas, comenzó a perder apoyos en forma precipitada en la recta final de la campaña. El 1 de enero de 2011, Rousseff recibió de su padrino político, el popular expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), un país que generaba envidia a muchos gobernantes. Pero las cosas cambiaron.
“La media de crecimiento del período 2011-2014 está en torno de 1,5 por ciento al año, un nivel muy por debajo del 4 por ciento de los años anteriores” en los que Lula gobernó el país, señala el investigador Vinicius Botelho.
“Rousseff será la primera presidenta del período democrático que dejará el país peor de lo que lo recibió”, le criticó el candidato a la Presidencia Eduardo Campos, poco antes de fallecer en agosto. Marina Silva, que se convirtió en la candidata reemplazante del fallecido Campos, debió soportar una agresiva campaña mediática de Rousseff, que atacó la popularidad de la ecologista, poniendo en duda su capacidad de gobernar Brasil sin el apoyo de los partidos tradicionales y retratándola como la representante de una elite financiera que quiere poner fin a los populares programas de ayuda social. Fuentes: Efe y Reuters

