Buenos Aires, 8 de abril.- El cementerio Jardim do Saudade, en Sulacap, zona oeste de Río de Janeiro, será el sitio de descanso final para las almas de cuatro de los niños que fueron asesinados el jueves en la escuela Tasso da Silveira.

La primera en recibir sepultura fue Larissa dos Santos Anastasio, de 13 años. Dos amigas, Karine Lorraine Chagas de Oliveira y Luiza Paula da Silveira Machado, ambas de 14 años, fueron enterradas juntas. Rafael Pereira sa Silva, también de 14, fue el último en ser despedido por la multitud que siguió el cortejo.

Al frente marchaban amigos de los fallecidos, cargando pancartas de protesta en las que reclamaban mayor seguridad en las escuelas. Algunas personas, parientes de los estudiantes masacrados, sufrieron desmayos y necesitaron atención médica.

En Murundu, otro cementerio carioca, un centenar de personas participaban del velorio de otras tres alumnas. Laryssa Silva Martins, Mariana Rocha de Souza y Géssica Guedes Pereira.

Ocho de sus familiares tuvieron que ser llevados a la Clínica de la Familia Olympia Esteves, en el mismo barrio, con cuadros de crisis de presión e hipertensión. Entre ellas estaba la madre de una de las niñas -Mariana Rocha-, que tuvo que seguir el cortejo fúnebre de su hija a bordo de una ambulancia.

Mas tarde está previsto el entierro de otras dos víctimas, Bianca Rocha y Milena dos Santos Nascimento, también en Murundu.

Un santuario en el colegio

Más temprano, otros allegados iniciaron espontáneamente el homenaje para los estudiantes que murieron en el desquiciado ataque perpetrado por Wellington Menezes de Oliveira, que terminó con la vida de 12 alumnos del colegio Tasso da Silveira, en Río de Janeiro.

La Rúa General Bernardino de Matos, frente a la sede escolar, se empezó a llenar de flores, velas y cruces que recuerdan a cada víctima. Se oía también el bajo rumor de las oraciones.

"Todas eran buenas personas, que no le habían hecho daño a nadie. Pareciera que fueran a aparecer mañana mismo para ir otra vez a la escuela", dijo Alan Marcelo Ortiz, de 18 años y amigo de las víctimas, al diario O Globo.

De los 12 heridos que fueron internados en el hospital Albert Schweitzer, tres están graves y uno fue dado de alta. El colegio permaneció cerrado durante la noche, con dos policías de custodia, mientras que en la mañana del viernes comenzaron las tareas de limpieza.

La presidente Dilma Rousseff ordenó que asistan a las ceremonias fúnebres los ministros de Justicia, José Eduardo Cardozo, y de Educación, Fernando Haddad, junto a la secretaria de Derechos Humanos, María do Rosario.