En medio de una crisis financiera que amenaza con quedarse y extender la recesión a toda Europa, Francia y Grecia van hoy a las urnas para elegir nuevo gobierno en unas elecciones que pueden resultar decisivas para el rumbo que tomará la zona euro.
En Francia se celebra el balotaje que puede poner fin a la era de Nicolas Sarkozy y abrir la puerta para que Francois Hollande se convierta en el primer líder socialista en llegar al Palacio del Elíseo en 20 año, un giro hacia la izquierda que va en contra de la receta del ajuste.
Hollande prometió intentar mitigar las medidas de austeridad impulsadas por la canciller alemana, Angela Merkel, y reorientar a la zona euro hacia el crecimiento.
El cambio de enfoque de una política centrada en la austeridad y el saneamiento de las cuentas públicas para orientarla hacia el crecimiento y el empleo se está haciendo poco a poco cada vez más palpable en la UE. Otras propuestas más ‘belicosas‘ de Hollande, como renegociar el pacto fiscal firmado en marzo por 25 países comunitarios, están siendo cada vez más matizadas.
En primer lugar, los datos divulgados el 23 de abril por Eurostat muestran que Francia está mejor de lo que se pensaba y que le costará menos de lo previsto llegar al umbral del déficit 3 % del PBI, tras cerrar 2011 en el 5,2%.
Inicialmente, la posibilidad de una victoria del candidato socialista alarmó a algunos inversores. Hollande prometió subir los impuestos a las grandes compañías y a los más acaudalados para mitigar la iniciativa de austeridad de Alemania, hoy por hoy, el motor del Viejo Continente.
Sarkozy, por su parte, deberá superar la altas tasas de desaprobación provocadas por su áspero estilo personal. Si lograse el triunfo, sería una sensación política tras una turbulenta campaña para un hombre a quien muchos votantes acusan por el alto desempleo -de casi un 10%, un récord en 12 años- y por el estancamiento de la economía del país.
El viernes, apeló a los 46 millones de votantes del país, advirtiendo que una victoria socialista podría llevar a la segunda mayor economía de la zona euro a una espiral de altos déficits y deuda, al igual que en Grecia. Pero Sarkozy se vio golpeado por partida doble esta semana, cuando la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, que en la primera vuelta sorprendió quedando tercera con 18% de los votos, se negó a apoyarlo, diciendo que prefería votar en blanco, y porque Francois Bayrou, candidato de centro que tuvo un 9% de los votos, dijo que votaría por Hollande. Fuentes: Efe, Télam, Reuters

