Residentes de una isla griega ayudaron ayer a rescatistas a sacar del mar a migrantes con sogas desde la cima de acantilados luego de que dos botes se hundieran en aguas cercanas en naufragios que dejaron 21 muertos y numerosos desaparecidos.
La guardia costera de la isla oriental de Lesbos dijo que 16 cuerpos de mujeres africanas jóvenes y un hombre joven fueron recuperados allí después de que se hundiera un bote que transportaba a unas 40 personas. Diez mujeres fueron rescatadas, y al menos 13 migrantes estaban desaparecidos, dijo la guardia costera.
Horas antes se produjo otro naufragio, esta vez frente a la isla de Citera, al sur de la península del Peloponeso. La embarcación era un velero que llevaba a unas 95 personas y chocó contra unas rocas, según los guardacostas.
Los cuerpos de al menos cuatro migrantes fueron vistos junto a los escombros flotantes del velero. Las muertes se registrarían oficialmente cuando se recuperaran los cuerpos, dijeron autoridades. Algunos de los migrantes pudieron llegar a tierra a nado, y un operativo combinado de buques, bomberos y policías en tierra logró encontrar y rescatar a 80 personas originarias de Irán, Irak y Afganistán.
En la zona de Citera, las operaciones de rescate se vieron afectadas por las difíciles condiciones climáticas y por vientos de hasta 102 kilómetros por hora. Rescatistas bajaron cuerdas para subir a los migrantes a tierra desde la cima de acantilados. Otros eran azotados por las olas mientras esperaban su turno en pequeñas áreas de roca en el fondo. Miles de personas huyen de África y Oriente Medio en busca de seguridad y mejores condiciones de vida.

