Empleados de una fábrica a punto de quebrar en Bellegarde-sur-Valserine, este de Francia, tomaron de rehenes a un grupo de ejecutivos a fin de mejorar el plan social de la compañía. "Queremos indemnizaciones justas", dijo un representante de los 60 cesanteados. Según el portavoz, los "rehenes" estaban bien, con comida y bebida y no sin ser agredidos.