El papa Francisco aprobó una propuesta de reforma que mantendrá operativo al Banco del Vaticano y que pone fin a un año de especulación sobre si el Pontífice cerraría la institución, cuyos escándalos han avergonzado a la Iglesia Católica por décadas.

El propósito del banco, formalmente denominado Instituto de Obras para la Religión (IOR), es manejar los fondos de las órdenes de sacerdotes y monjas de la Iglesia, de instituciones caritativas, y de los empleados y jubilados del Vaticano. Pero la entidad se ha visto salpicada por una serie de escándalos en las últimas décadas, incluyendo acusaciones de lavado de dinero.

‘(El banco) continuará funcionando con prudencia y proporcionará servicios financieros especializados a la Iglesia católica en todo el mundo‘, dijo ayer la Santa Sede en un comunicado en el que anunció que Francisco había aprobado las recomendaciones sobre el futuro de la institución.

‘Los valiosos servicios que puede ofrecer el Instituto ayudan al Santo Padre en su misión como pastor universal y también a las instituciones y personas que colaboran con él en su ministerio‘, agregó la nota vaticana.

La adaptación a las normas internacionales por parte del ‘banco vaticano‘ tendrá que hacerse de manera ‘sistemáticamente sostenible‘, precisa la nota oficial.

La misión del ‘banco vaticano‘ será la de servir ‘con prudencia y proporcionar servicios financieros especializados a la Iglesia Católica en todo el mundo‘, precisó la nota.

El escándalo más famoso que involucra al IOR tuvo lugar en 1982, cuando se detectó su participación en la quiebra fraudulenta del Banco Ambrosiano de Italia, cuyo presidente Roberto Calvi, fue hallado colgado de un puente en Londres.

Durante el 2013, el IOR ha sido sometido a una transformación bajo la presidencia del alemán Ernst von Freyberg. Cerró centenares de cuentas e instauró estrictas reglas contra el lavado de dinero y puso en marcha varias investigaciones sobre actividades sospechosas.

El nuevo comunicado habla de un ‘plan para asegurar que el IOR pueda cumplir con su misión como parte de las nuevas estructuras financieras de la Santa Sede‘, que será supervisado por el Papa, quien ha asegurado que la entidad será transparente.