La caja negra del Airbus A230 de la empresa Germanwings siniestrado en los alpes franceses en el que fallecieron 150 personas, entre ellos tres argentinos, reveló ayer que el copiloto estrelló el avión de “forma voluntaria” aunque sin aparentes razones terroristas, cuando estaba solo en la cabina.

Estas son las primeras conclusiones del análisis del audio de la primera caja negra del Airbus A320 rescatada el martes.

Según informó el fiscal de Marsella encargado del caso, Brice Robin.

El copiloto, Andreas Lubitz, un alemán de 28 años rechazó abrir la puerta de la cabina al comandante y accionó el descenso del avión ‘con voluntad de destruirlo‘ por “razones que se desconocen”, afirmó el fiscal.

Robin anunció los descubrimientos tras el examen de la grabación sonora, extraída de una caja negra, de lo ocurrido en los 30 últimos minutos en la cabina del avión de la compañía Germanwings, que se estrelló en los Alpes franceses cuando hacía el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf.

En la tragedia murieron 144 pasajeros, entre ellos tres argentinos, y los seis tripulantes entre pilotos y personal del abordo.

El relato de lo sucedido, que apunta hacia un hipotético desequilibrio psicológico del copiloto, sin descartar otras

motivaciones, ha estremecido a Francia.

En los primeros 20 minutos, el copiloto mantuvo una conversación ‘normal y cortés‘ con el comandante, pero cuando se oye al

comandante preparar el informe para el aterrizaje en Düsseldorf, el copiloto responde de forma ‘lacónica‘.

En ese momento, el comandante le pide al copiloto que tome el mando (presumiblemente para ir al baño) y se escucha el movimiento de una de las butacas y una puerta que se cierra.

Una vez que se queda solo, el copiloto acciona el sistema de descenso (sólo se puede accionar de forma manual) y ya no vuelve a hablar hasta el momento de la colisión. Fueron 10 minutos de absoluto silencio, sin medir ni una sola palabra.

El comandante de la nave trata de regresar a su puesto, para lo que llama a la puerta y se identifica varias veces a través del

timbre, pero al no poder abrirla trata de derribarla por la fuerza.

Los controladores aéreos de la torre del aeropuerto de Marsella tratan de contactar con él y lanzan un mensaje de socorro, pero Lubitz permanece en silencio y sólo se escucha una respiración ‘normal‘, según el fiscal, hasta el momento del impacto.

Las víctimas no se dieron cuenta de lo que iba a suceder hasta el último momento, porque en la grabación no se escuchan gritos hasta poco antes del choque, según explicó en la rueda de prensa Robin, que descartó que el copiloto hubiese sufrido un desvanecimiento.

‘En este momento, nada permite decir que se trate de un atentado terrorista‘, afirmó el fiscal, al tiempo que informó que se ha

pedido a las autoridades alemanas toda la información que puedan proporcionar sobre el copiloto.

Lubitz, que había comenzado a trabajar para Lufthansa (matriz de la aerolínea de bajo coste Germanwings) en 2013, tenía una experiencia de 630 horas de vuelo.

Según el fiscal, las pesquisas se centran en el entorno del joven, cuya familia se ha desplazado hasta el lugar de los hechos pero no se ha juntado con los allegados de los pasajeros.

Lubitz nació en Montabaur, en el estado federado de Renania-Palatinado (Oeste de Alemania), y no estaba fichado por las autoridades judiciales francesas.

‘Normalmente, cuando te suicidas, te suicidas solo, por eso no he pronunciado esa palabra, pero efectivamente te puedes plantear legítimamente la cuestión‘, indicó el fiscal a los medios.

Antes de comparecer ante la prensa, el fiscal se reunió con unos 200 familiares de las víctimas en el aeropuerto de Marsella para trasladarles toda la información de la que disponía hasta ese momento.

‘Los parientes hicieron muchas preguntas sobre normativa internacional, si era normal que el comandante saliese de la

cabina…‘, dijo.

Ayer comenzó la lenta tarea de indentificar los cadáveres.