Buenos Aires, 13 de enero.- Hay promesas que no se rompen y la del iraní Amoo Hadji parece ser una de ellas. A los 20 años de edad, este hombre juró que no volvería a tomar un baño y huyó de la aldea en la que vivía para convertirse en un ermitaño.
Buenos Aires, 13 de enero.- Hay promesas que no se rompen y la del iraní Amoo Hadji parece ser una de ellas. A los 20 años de edad, este hombre juró que no volvería a tomar un baño y huyó de la aldea en la que vivía para convertirse en un ermitaño.