Buenos Aires, 1 de abril.- Pakistán está sufriendo un extraño efecto por culpa de las inundaciones. Y es que las aguas que han desestabilizado durante meses la vida de veinte millones de personas han afectado, también a la población de arácnidos de la región.
Con más de una quinta parte del país literalmente bajo el agua, millones de arañas han encontrado su propia forma de sobrevivir: subir a los árboles para evitar ahogarse.
Por eso los árboles han empezado a convertirse en enormes capullos de seda, hechos a base de las telas de arañas.
Pero no todo es malo. Expertos británicos del Departamento para el Desarrollo Internacional destinados en Pakistán han informado, en efecto, de que en las zonas donde las las arañas han subido a los árboles se ven muchos menos mosquitos portadores de malaria de los que serían de esperar en aguas estancadas.
El país de las arañas
Por culpa de las inundaciones sufridas en Pakistán, millones de arañas han encontrado su propia forma de sobrevivir: subir a los árboles para evitar ahogarse.

