Aunque los inmigrantes sean tan bien aceptados en esa nación europea, pocos entienden entonces por qué un xenófobo es el principal sospechoso de los recientes atentados que dejaron cerca de 80 muertos en el país nórdico.

Con 4,7 millones de habitantes, Noruega tiene apenas 3,6 por ciento desempleo, convirtiéndose en uno de los países con menos cantidad de desocupados. Ubicada en lo más septentrional de Europa, Noruega encabeza la lista de los países más prósperos, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En 2010, el Reino de Noruega fue clasificado como el país con mejor índice de desarrollo humano. Es también el más pacífico del mundo, de acuerdo con un estudio de Global Peace de 2007, además de ser conocido como uno de los más seguros. Por eso, más de uno se pregunta por estas horas porque en un país con semejantes virtudes a una persona se le ocurre salir a matar tanta gente.

Según especialistas, tanto Noruega como el resto del Norte de Europa asiste al auge de la ultraderecha populista y xenófoba, sin desconocer que en el país donde ocurrió el reciente atentado existe una gran permisividad de las leyes de armas. Esa también es una de las claves de los altos niveles de violencia doméstica, alcoholismo y suicidio de esa nación.

De todas maneras, los especialistas en salud creen que una gran cantidad de noruegos se suicida por estados de depresión asociadas a alteraciones en el reloj biológico. En Noruega, donde el frío y el invierno son palabras clave, la duración del periodo de la luz solar es muy variable. En verano, el Sol no se pone en el Norte noruego, por lo que la luz solar permanece las 24 horas del día: un verdadero desafío para el reloj biológico. Tales alteraciones, sumadas a las que habitualmente ocurren en zonas donde hace mucho frío, generan depresiones estacionales que pueden terminar en suicidios.

De todos modos, la prestigiosa revista Forbes asegura que Noruega es el país más feliz del mundo. Para construir el ‘índice de prosperidad‘, elaborado por el Instituto Legatum de Londres, sus impulsores observaron variables tales como la economía, el espíritu empresarial, el gobierno, la educación, la salud, la seguridad, la libertad personal y el capital social.

Si para algunos es sorprendente que su inflación sea solamente de 2,4 por ciento, otros no pasarán por desapercibido que Noruega tiene el séptimo Producto Bruto Interno per cápita del mundo (54 mil dólares). Con una expectativa de vida de 80,2 años, Noruega es una monarquía constitucional. El soberano es meramente decorativo, pues los ciudadanos se rigen por un sistema parlamentario, eligiendo a su Primer Ministro, quien es el que en realidad gobierna.

Más allá de la tendencia racista del presunto atacante, los inmigrantes están demasiado integrados. El 11,4 por ciento de la población noruega son inmigrantes. La mayoría son polacos, suecos, pakistaníes, iraquíes y somalíes que van por la tercera generación en el país, cuyo idioma oficial es el noruego. Entre los latinoamericanos, los chilenos son el grupo más representativo de Noruega, donde los vikingos suponen uno de sus principales íconos.