En el momento del terremoto, "sentí que se venía todo abajo. Y mirá que soy mendocino y estoy acostumbrado a los temblores. Pero en mi vida se me había movido tanto un edificio. Nunca había vivido un terremoto de esta índole en Mendoza", contó Daniel Rocuzzo a DIARIO DE CUYO, en contacto telefónico desde Italia.
Daniel, de 26 años, es uno de los 4 argentinos que integran el equipo de rugby de L’Aquila. Comparte un departamento con su compañero de equipo Iván Corolenco (rosarino). Ese inmueble es parte de un edificio del club donde también vive otro de los rugbiers argentinos: Emanuel Giacopononi, también de Rosario. Mientras que el cuarto compatriota que juega en L’Aquila es el rionegrino Alejandro Moreno, que vive con su hija y su esposa en una casa de la zona.
Rocuzzo, que jugaba en el club mendocino Marista, llegó el año pasado a Italia para integrarse al plantel de L’Aquila.
Tras el sismo, "decidí venirme a la casa de unos amigos que viven en Rovigo (una provincia ubicada en la región del Véneto) ubicada a unos 500 kilómetros de L’Aquila. Me fui porque siguen habiendo muchos terremotos, no paraba de temblar ni un segundo, es muy peligroso", contó.
El mendocino, que vive en un segundo piso, explicó que "en el momento del sismo estaba medio dormido. Eran las 3,30 de la mañana. Ya a las 22,30 (del domingo) y a la 1,30 del lunes se habían sentido temblores que, aunque no fueron muy fuertes, avisaban (que se venía un sacudón más grande)".
Cuando empezó el gran sacudón, "me puse abajo del marco y me quedé quieto. Pero como no paraba y aumentaba el sismo, con Corolenco salimos corriendo al departamento de al lado a despertar más chicos del equipo de rugby", relató.
"Después corrimos hacia la planta baja. Nos quedamos ahí afuera esperando como dos horas, pero todavía había muchas réplicas cortitas del sismo. Estuvimos ahí hasta las 8 de la mañana. Entré a buscar la computadora, el pasaporte y volví a salir", agregó.
En el centro histórico de L’Aquila (microcentro) "las construcciones son muy viejas. Yo vivo a dos kilómetros del microcentro y en esta zona las construcciones son más nuevas. Por eso no se cayó el edificio", donde vive Daniel.
El panorama en el centro histórico "es terrible. No se puede entrar porque está prohibido el ingreso a esa zona. Hay una cantidad de escombros increíble. No se puede creer. Es como si hubiera explotado una bomba. Nunca había visto algo así. Hay gente que perdido la casa y todas sus pertenencias", agregó el mendocino.
Sin ocultar detalles, agregó que "la gente está destruida. Tengo un amigo que tiene 10 hermanos y está con toda su familia dentro de una carpa en un estadio y ahora en L’Aquila hace frío. Pero no les falta la comida, los están tratando bien en esos centros de evacuados".
Ante este panorama, los estadios donde entrena y donde juega el equipo de rugby se convirtieron, de la noche a la mañana, en centros de evacuados.
Aunque vieja, L’Aquila es una ciudad importante cuyo centro histórico tiene pocos edificios y muchas construcciones antiguas. "Hay muchos universitarios. Es una ciudad de 77.000 habitantes, será como Río Cuarto (Córdoba). Es una ciudad tranquila, sus habitantes tienen el típico carácter montañés, como los mendocinos y sanjuaninos", describió Rocuzzo.
Entre las víctimas, "esta casi confirmado" que ha muerto un compañero de su equipo de rugby", relató el mendocino. Otros "dos compañeros míos de rugby, un australiano y un neocelandés, han perdido la casa entera", concluyó.

