El sur de Manhattan, una zona devastada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, vive en la actualidad un auténtico renacer revitalizada por el desarrollo inmobiliario que ha atraído la llegada de nuevos vecinos y negocios.

“El renacimiento del Bajo Manhattan será nuestro mayor monumento a todas las personas que perdimos el 11-S”, dijo el alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, quien además destacó que existen muchos más negocios en la zona que antes de los ataques, el triple de hoteles que entonces y el mayor número de habitantes desde 1920. Dos años después de los ataques, el área había perdido más de 700 empresas, pero hoy, el distrito es el hogar de unas 8.428 compañías, lo que significa 130 más que las que había en la fecha de los atentados, según los datos de la organización comunitaria Downtown Alliance que el alcalde se encargó de destacar.

En el distrito financiero de Nueva York, que acoge a Wall Street, la plaza bursátil más importante del mundo, los negocios financieros son todavía el estandarte de la economía de la zona ya que allí tienen sus cuarteles generales los bancos Merrill Lynch, Goldman Sachs, JP Morgan Chase y las agencias de calificación Standard and Poor’s y Moody’s. Sin embargo, en la última década, a medida que se aceleraban las obras en la “zona cero” y se impulsaba el crecimiento del área, las empresas se han diversificado y han aumentado las que se dedican a la educación, la hostelería o el comercio. “El sur de Manhattan es un sitio estupendo para hacer negocios”, afirmó Bloomberg, que citó como ejemplos una pequeña tienda de reparación de calzado que sobrevivió a los atentados y los grandes almacenes Century 21, situados justo enfrente de las torres y que a pesar de que los atentados los obligaron a cerrar durante seis meses hoy planean una expansión en otras zonas de la ciudad. El que era simplemente un centro financiero, que en palabras de Bloomberg “se convertía en una ciudad fantasma después de las 6 de la tarde”, es hoy “una comunidad vibrante y activa las 24 horas del día”, con una población que se ha duplicado desde el año 2001 y ha atraído a muchas familias con niños pequeños.
En concreto, el 25 por ciento de las familias del área tienen niños y el 40 por ciento de las que no tienen planean tenerlos en los próximos tres años, algo que ha motivado que algunos se refieran a la zona como “el distrito de los pañales”, dijo el alcalde con una sonrisa.

La presencia de niños ha motivado la mejora de los parques de la zona y la apertura de nuevas escuelas en los últimos diez años, “con capacidad para atender a más de 4.000 nuevos alumnos”.

El más nuevo de los centros educativos abre esta misma semana y está situado en el rascacielos que diseñó el prestigioso arquitecto Frank Gehry, que es el edificio residencial más alto del continente americano y que se ha convertido en otro símbolo del renacer del área.

Otra muestra de la recuperación es la reapertura al público, tras seis años de rehabilitación, de la estación de metro Cortlandt Street, que se situaba muy cerca de las torres y quedó dañada parcialmente cuando éstas se derrumbaron. Además, la renovación del World Trade Center y la construcción del monumento en homenaje a las víctimas ha estado rodeada de diversas polémicas sobre el tipo de edificación que se debería hacer y acerca de quién debe asumir su coste, entre otras cuestiones.