Buenos Aires.- Una sequía ha puesto al descubierto los restos sumergidos del pueblo de Potosí, en el Estado de Táchira, Venezuela. Los habitantes del lugar debieron abandonar sus casas en 1984, cuando el valle fue inundado para construir una presa hidroeléctrica de gran importancia para el país llamada Uribante Caparo.

El sitio del Gobierno de Táchira indica que a los pobladores de aquel paraíso andino que jamás pudieron acceder al tendido eléctrico les costaba comprender que tenían que trasladarse de allí contra su voluntad para que otros tuvieran luz. Las ruinas de Potosí se encuentran a 1.100 metros sobre el nivel del mar y, según lo describe la página, se trata de un lugar ‘mágico’.

Actualmente se puede apreciar lo que quedó de la iglesia de San Isidro Labrador, un templo de 26 metros de altura que se terminó en 1953.