Los líderes de España, en alerta máxima por el 50 aniversario de ETA, rindieron ayer homenaje a los dos guardias civiles muertos el jueves en un atentado atribuido al grupo separatista vasco, junto a miles de ciudadanos.
ETA conmemoró esta semana su medio siglo de vida con dos atentados encadenados en poco más de 24 horas: el miércoles pasado golpeó en la ciudad de Burgo, provocando al menos 65 heridos, y el jueves en la isla de Mallorca, causando dos nuevas muertes.
Sentimientos de dolor, rabia e impotencia se entremezclaron ayer después del último atentado mortal de ETA, en una jornada de luto y tensión que estuvo marcada también por la incesante búsqueda de los asesinos, dos de los cuales habrían sido identificados, según fuentes de la investigación.
La hipótesis "más fuerte de la policía era que los etarras no habían abandonado la isla", aseguró el delegado del gobierno central en Islas Baleares, Ramón Socías. "Vamos a ponerles lo más difícil posible su salida; probablemente no la habrían abandonado, sino que estarían refugiados en algún piso e intentarían esperar a que se enfriara la situación", añadió el funcionario.
Sin embargo, los investigadores descubrieron que la bomba colocada debajo del vehículo de los guardias civiles asesinados fue activada con un temporizador, con lo que en las últimas horas ganó fuerza la hipótesis de que el explosivo fue instalado el miércoles por la noche, por lo que los sospechosos habrían abandonado en ferry la isla aquel día.
El Ministerio del Interior había distribuido las fotografías de los seis etarras más buscados, que estarían relacionados con la última ofensiva.
En una muestra de unidad, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, fueron juntos a Mallorca para dar su pésame a las familias de los dos agentes asesinados el jueves por ETA en la isla balear.
Las dos víctimas, de 27 y 28 años, murieron al estallar una bomba colocada debajo de su patrulla en la localidad de Palmanova, un día después de que un coche bomba de ETA destruyera una residencia policial en la norteña ciudad de Burgos e hiriera a 66 personas.
La ofensiva de ETA, que pudo haber causado más víctimas por la colocación de una tercera bomba que fue desactivada, se produjo horas antes de que la organización cumpliera ayer 50 años de existencia.
"Nos causarán dolor, pero vamos a acabar con ellos. Tienen los días contados, advirtió ayer la vicepresidenta del gobierno María Teresa Fernández de la Vega en conferencia de prensa.
Escenas de dolor y rabia se vivieron más tarde en el funeral de los guardias civiles fallecidos que presidieron los príncipes de Asturias, Felipe y Leticia, en la catedral de Palma de Mallorca, al que asistieron autoridades locales y políticos del gobierno y la oposición.
La llegada de los ataúdes estuvo acompañada de aplausos y gritos de "justicia y apoyo a la Guardia Civil. Poco antes, miles de ciudadanos se concentraron al mediodía delante de los ayuntamientos en toda España para condenar el atentado de ETA y repudiar a la organización coincidiendo con su 50 aniversario.

