Estados Unidos sancionó al vicepresidente de Venezuela Tareck El Aissami y lo designó oficialmente como narcotraficante, informó el Departamento del Tesoro en un comunicado. Esta medida anula la visa de El Aissami, le confisca propiedades en EE.UU. y le prohíbe realizar transacciones financieras o comerciales con instituciones estadounidenses.

 

También fue designado narcotraficante el venezolano Samark José López Bello, a quien el Tesoro identifica como prestanombres del vicepresidente. Hasta esta noche, no hubo reacción oficial del gobierno de Caracas.

 

El Departamento del Tesoro publicó en su página web que también aplicará sanciones a 13 empresas controladas por López Bello y otros allegados que supuestamente conforman una red internacional desplegada por las Islas Vírgenes Británicas, Panamá, el Reino Unido, Estados Unidos y Venezuela.

 

Las sanciones adoptadas por el gobierno del presidente Donald Trump son las primeras medidas contra funcionarios venezolanos desde que, en 2014, su predecesor Barack Obama suspendiera visas y congelara activos pertenecientes a siete funcionarios acusados de perpetrar actos de corrupción y violar derechos humanos.

 

El mandatario Nicolás Maduro designó a El Aissami como vicepresidente a comienzos de año. Previamente, se había desempeñado como ministro de Interior, Justicia y Paz. Días más tarde lo puso al frente de un llamado "Comando Nacional Antigolpe'' para enfrentar supuestos planes desestabilizadores.

 

Las autoridades estadounidenses han tenido a El Aissami en la mira desde hace una década, cuando docenas de pasaportes venezolanos falsos fueron a dar a presuntos miembros de Hezbollah en el Medio Oriente. Además, un prominente narcotraficante venezolano dijo, en 2011, que lo había sobornado a través de su hermano para que no impidiera el tráfico de cuantiosos cargamentos de cocaína.

 

El ejecutivo estadounidense anunció las medidas después de que un grupo bipartidista de 34 legisladores pidiera a Trump que sancionara a funcionarios venezolanos acusados de corrupción y violación de derechos humanos, incluídos aquellos que se beneficiaran de la aguda escasez de alimentos que padecen los venezolanos.

 

El gobierno de Trump impuso estas sanciones sin haberse pronunciado públicamente sobre Venezuela.