El papa Francisco presidió este Viernes Santo en el Coliseo de Roma el primer Vía Crucis de su pontificado, en el que dijo que la Cruz de Jesús es la ‘palabra‘ con la que Dios ha respondido al mal del mundo y que los cristianos tienen que responder al mal con el bien.

Ante una multitud que acudió al Coliseo romano para el sugestivo rito, el pontífice manifestó que no quería añadir muchas palabras, ‘ya que en esta noche debe permanecer sólo una palabra, que es la Cruz misma‘. ‘La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal del mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal, que permanece en silencio. En realidad ha hablado, ha respondido y su respuesta es la Cruz de Cristo‘, afirmó el Papa desde un estrado ubicado el Monte Palatino, una de las colinas que se eleva frente al Coliseo Romano.

El pontífice subrayó que la Cruz es amor, perdón y también juicio. ‘Dios nos juzga amándonos, si acojo su amor estoy salvado, si lo rechazo me condeno, no por él, sino por mí mismo, porque Dios no condena, Él sólo ama y salva‘, aseguró.

El Papa manifestó también que la Cruz es asimismo la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y que los seguidores de Jesús deben responder al mal con el bien, tomando sobre sí la Cruz, como Jesús‘. El pontífice destacó que las meditaciones de las 14 estaciones del Vía Crucis han sido escritas por jóvenes libaneses.

El Obispo de Roma exhortó a los fieles a continuar el Vía Crucis en la vida de cada día, a caminar juntos ‘llevando en el corazón esta palabra de amor y de perdón que es la Cruz‘.

El Vía Crucis discurrió por el interior del Coliseo -el famoso anfiteatro Flavio, que recuerda los sufrimientos de los primeros

cristianos-, continuó por delante del Arco de Trajano y concluyó en la colina del Palatino, desde donde lo presidió el papa en un estrado.

La cruz fue portada por el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, por una familia italiana y otra india, por un enfermo y varios voluntarios y por dos seminaristas chinos. También lo portaron dos frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, un religioso nigeriano y otro libanés y dos jóvenes de Brasil, donde se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ)

en julio próximo.

La puntual llegada del pontifice hizo que por primera vez en la noche el murmullo se convirtiera en ovación, para después dar paso a un total silencio durante la rememoración de la vía dolorosa.

Las meditaciones de las 14 estaciones del rito las escribieron varios jóvenes libaneses bajo la dirección del cardenal Becharas Boutros Rai, patriarca de la Iglesia Maronita, y fueron solicitadas por Benedicto XVI tras el viaje a Líbano.

En las mismas, los jóvenes denunciaron las injusticias de los poderosos, exigieron libertad religiosa y pidieron a los cristianos que sigan en Tierra Santa, ‘a pesar, incluso, de la persecuciones que sufren‘.

En la estación ‘Jesús es condenado a muerte‘, los muchachos afirmaron que en el mundo actual muchos son los ‘pilatos‘ que tienen en las manos los resortes del poder y los usan ‘al servicio de los más fuertes‘ y que son muchos los que, ‘débiles y viles ante esas corrientes de poder, ponen su autoridad al servicio de la injusticia y pisotean la dignidad del hombre y su derecho a la vida‘.

Todos los años el papa encarga las meditaciones del Vía Crucis a personalidades católicas o de otras religiones, entre ellos el patriarca ecuménico de Constantinopla, el ortodoxo Bartolomé I.

Por la mañana, el Papa escuchó ayer el relato de la Pasión de Jesucristo en la basílica de San Pedro y oró tendido en el suelo frente al altar como símbolo de la pequeñez humana ante la inmensidad del amor de Dios.

Fuentes: Efe, Télam y DyN