Buenos Aires, 3 de septiembre.- Como lo hace desde hace años, Nilüfer Demir estaba sacando fotos vinculadas a la inmigración y los refugiados. Cuando, de golpe, vio al niño de tres años muerto y con su cara contra la arena en la península de Bodrum. "Apenas vi a Aylan Kurdi se me heló la sangre", relató. En ese momento, la reportera no sabía nada del chico, pero decidió "hacer que su grito fuera escuchado".
"No podía hacer nada por él. Lo único que podía hacer es que su grito fuera escuchado en el mundo, y lo hice con su fotografía", dijo la fotógrafa de la agencia de prensa turca Dogan que ayer a las 6 de la mañana tomó la foto del pequeño refugiado sirio ahogado, después de que el bote en el cual su familia quería llegar a Grecia naufragara. Su hermano de cinco años y su madre también murieron.
"Sólo quería mostrar el dolor que yo sentí al ver a Aylan", contó Demir al diario Hurriyet.
Nilüfer Demir cubre desde hace años la crisis de los migrantes, pero en los últimos meses intensificó su trabajo, sobre todo registrando el drama de los refugiados sirios, que huyen hacia Grecia desde la península de Bodrum, en el sudoeste de Turquía. Pero nunca una imagen la impactó tanto como la de ayer. También vio al hermano de Aylan a apenas cien metros de distancia del cuerpo de Aylan. Ninguno de los dos llevaba un salvavidas.
"Galip estaba tirado a 100 metros de su hermano. Me acerqué a él. Me di cuenta que ninguno tenía salvavidas, flotadores o algo que los ayudara a flotar. La imagen muestra cuán dramático fue el incidente", dijo.
Y agregó que "he fotografiado y atestiguado muchos incidentes de inmigrantes desde 2003 en esta región. Sus muertes, sus dramas. Espero que algún día, eso cambie".
Fuente: La Nación

