Un centenar de movimientos sísmicos sacudió ayer la zona del Norte de Italia que el domingo se vio afectada por un terremoto que dejó siete muertos y 4.500 personas sin techo porque perdieron sus casas. Los movimientos telúricos registrados en las últimas horas fueron de menor intensidad que el del domingo, que alcanzó una magnitud de 5,9 en la escala de Richter y afectó principalmente a la región en torno a Bolonia, Módena, Ferrara, Mantova y Rovigo.
Según informó el Ministerio de Interior, cerca de 650 rescatistas, equipados con 53 vehículos especiales, llegaron a la zona para inspeccionar cientos de edificios dañados, reparar el tendido eléctrico y el servicio de canalización y limpiar las rutas afectadas. Algunas personas pasaron la noche en sus autos por miedo a otro terremoto. (EFE)
