Un cuarto de siglo después de la caída del dictador, Augusto Pinochet, Chile anuló ayer el sistema electoral creado durante la dictadura, al promulgar la presidenta Michelle Bachelet la ley que reemplaza el régimen binominal por uno proporcional.
‘Hoy es un gran día para la democracia‘, proclamó la mandataria al abrir la ceremonia en La Moneda, el emblemático palacio escenario de la historia reciente del país.
Hasta Sebastián Piñera, único presidente democrático que ha tenido la derecha en el último cuarto de siglo, se mostró a favor de una reforma que nunca hasta ahora logró cuajar debido a que el sistema otorgaba una sobrerrepresentación a los parlamentarios ultraconservadores.
La ley que elimina el sistema electoral binominal y fortalece la representatividad del Congreso nacional fue aprobada a fines de enero pasado tras una larga negociación entre la coalición gobernante y la oposición. Si bien es cierto que la holgada representación parlamentaria obtenida por el oficialismo en los últimos comicios legislativos abrió las puertas a la posibilidad de derogar el sistema binominal, también lo es que numerosos legisladores de la derecha se sumaron al acuerdo, haciendo así más expedito el camino.
La reforma promulgada ayer se sustenta en una enmienda a la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones que abre la puerta a la modificación del número de senadores y diputados y a una redistribución de los distritos y circunscripciones electorales. La reforma promulgada establece un aumento de los diputados de 120 a 155 y de 38 a 50 en el caso de los senadores. Bajo el sistema binominal hasta ahora vigente se elegía a dos representantes por cada distrito o circunscripción.
Para que una lista obtuviera los dos escaños debía sumar más de 66 por ciento, lo cual resultaba bastante improbable; sin embargo, con sólo un 33 por ciento, la segunda lista más votada conseguía la misma representación que la primera.
Este mecanismo había permitido que la derecha controlara la mitad del Congreso con poco más de un tercio de los votos, lo que había venido obstaculizado la eliminación de ciertas ataduras heredadas de la dictadura.
Además, el nuevo régimen electoral repartirá en forma proporcional, de acuerdo al sistema D’Hont, las representaciones y disminuirá de 60 a 28 las circunscripciones electorales. A esto se suma que se establecen cupos impares en varias circunscripciones, lo que impide un escenario de ‘empate‘. El aumento de parlamentarios busca mejorar la representación en regiones y distritos que se encontraban subrepresentados respecto de su cantidad de habitantes. A modo de ejemplo, los diputados en la región metropolitana aumentan de 32 a 47, y los senadores de 4 a 5.
