El padre de Omar Seddique Mateen aseguró ayer que este ataque ‘no tiene nada que ver con la religión‘ y contó que su hijo se había enojado al ver a dos hombres besarse hace sólo un par de meses en Miami.
‘Estamos diciendo que pedimos perdón por el incidente. No éramos conscientes de nada de lo que él estaba haciendo. Estamos en estado de shock como el resto del país‘, dijo el hombre, cuyo hogar fue rápidamente allanado.
Mientras su padre no dudó en describir a su hijo como un hombre homofóbico, su exesposa, quién habló con el diario The Washington Post bajo condición de anonimato, destacó que no era una ‘persona estable‘ y que la maltrataba. ‘Me golpeaba. Venía a casa y empezaba a golpearme porque la ropa no estaba limpia o cosas así‘, afirmó la mujer, quien conoció al sospechoso hace ocho años en internet y decidió mudarse a Florida para casarse con él en marzo de 2009.
Al principio, ‘él parecía un ser humano normal‘ hasta que se tornó violento, agregó la mujer, quien además destacó que su marido no era muy religioso y hacía ejercicio en el gimnasio con frecuencia. Además contó que su exesposo no dio ‘nunca‘ señales de haberse radicalizado en un sentido religioso, poseía una pistola de bajo calibre y trabajaba como guardia en un centro de detención de menores.
‘El era una persona muy introvertida‘, dijo la mujer. Casados en 2009 y divorciados formalmente en 2011, ambos se mudaron a Fort Pierce, en Florida, donde la familia de Mateen tenía un departamento. Cuando los maltratos comenzaron, los padres de ella intervinieron y la sacaron de la casa. ‘Ellos literalmente salvaron mi vida‘, contó al diario estadounidense. Después de enterarse de la matanza en el boliche de Orlando, la mujer suspiró y dijo: ‘Todavía lo estoy procesando, definitivamente tengo mucha suerte‘.
Según el FBI, en 2013 Mateen hizo ‘comentarios incendiarios a sus compañeros de trabajo que dejaron entrever su posible lazos con terroristas‘, lo que llevó a las autoridades a hacer un registros de sus antecedentes, revisar cámaras de videovigilancia y entrevistarlo hasta en dos ocasiones. Se confirmó que las investigaciones se cerraron por falta de pruebas y la imposibilidad de confirmar la veracidad de esos comentarios.
Posteriormente, en 2014, apareció en el radar de las autoridades federales por su presunta relación con Moner Mohammad Abusalha, un terrorista con nacionalidad estadounidense que murió en un ataque suicida en Siria. El FBI realizó una investigación y nuevamente entrevistó a Mateen, tras lo cual se determinó que ‘el contacto fue mínimo y no constituyó una amenaza en ese momento‘, de acuerdo con el agente Ron Hopper.
El oficial señaló que se ha registrado una llamada al número de emergencia 911, en la que Mateen declaró su lealtad a los líderes
del Estado Islámico (EI) y que las autoridades federales continúan investigando sus vinculaciones con grupos de filiación islámica
dentro y fuera de EEUU.

