Ello, al cumplirse el tercer día de paralización de la perforadora "Schramm T-130", que supone el Plan B del rescate y era la más avanzada en la excavación de un conducto para evacuar a los trabajadores. La máquina rompió su cabezal el pasado jueves al chocar contra un trozo de hierro, cuando había sobrepasado los 268 metros de profundidad y hasta ahora no se han podido sacar los restos para colocar uno nuevo.
"Vemos demasiado tranquila la situación, estoy inquieta por una carta que mandó mi hermano ayer, ha bajado mucho el ritmo", dijo a radio Cooperativa María Segovia, hermana del minero Waldo Segovia, que precisó que los atrapados están preocupados porque ya no escuchan desde la profundidad el ruido de la T-130.
"Yo como hermana y por todos los mineros vamos a luchar, que nos den una explicación, me he enterado de que mi hermano está con tratamiento, porque está demasiado nervioso, me tiene muy preocupada. Yo no voy a quedarme quieta, porque es nuestro familiar el que está adentro", añadió.
El ministro de Minería, Laurence Golborne, aseguró por su parte que los trabajos avanzan según lo presupuestado. "Me han comentado que manifiestan alguna preocupación, pero ellos entienden y se les ha explicado que estos martillos paran y siguen, que no hay mayores diferencias", dijo.
"Estas máquinas se tienen que parar por mantenimiento, paradas programadas y también paradas por situaciones como la que estamos viviendo en el "plan B"", añadió. "Precisamente es la razón por la cual tenemos tres planes distintos, sabemos que hay fallas técnicas que se pueden producir y por eso vamos en paralelo con tres opciones", dijo Golborne.
