Más de 46 millones de iraníes están convocados hoy a las urnas para elegir presidente, en unas elecciones cruciales para el futuro del país marcadas por el enfrentamiento social, la crisis económica y con la posibilidad de un acercamiento a los EEUU. Por todo eso, éstas se han convertido en las elecciones de mayor interés para el mundo, tanto que se acreditaron 250 periodistas extranjeros, cifra récord en un país muy reacio a otorgar visas.
El actual mandatario, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, buscará la reelección frente al independiente pro reformista Mir Husein Musaví, el clérigo aperturista Mehdi Karrubí y el conservador Mohsen Rezaei, sin que hasta la fecha haya un claro favorito.
Tras dos semanas de dura campaña electoral, enturbiada por una serie de ataques personales sin precedentes en la historia de la revolución iraní, la sociedad se dividió entre quienes apoyan al presidente y aquellos que simplemente quieren que se vaya.
Ahmadineyad parece contar con el respaldo de los sectores más conservadores del régimen, el Ejército, las zonas rurales y las clases sociales más desfavorecidas, pese a que no ha podido cumplir las promesas económicas.
Enfrente, el ex primer ministro Musaví se perfila como su principal amenaza, una vez que ha conseguido resucitar la ilusión de los jóvenes y desatar una especie de "revolución por el cambio" que se ha contagiado a todos los puntos del país.
Tan dura fue la campaña que los SMS fueron la base principal de la movilización del electorado. Tan sólo el martes, penúltimo día de campaña se registró un incremento de más de 35 millones de mensajes sms enviados.
