Imitando a sus pares de Israel y de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, sugirió ayer que el jefe de Estado de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, debe ayudar como mediador en la búsqueda de la paz en Oriente Medio.

Ahmadineyad fue recibido ayer por Lula en la que supuso su primera visita oficial a Brasil y defendió el polémico programa nuclear que adelanta el Gobierno iraní, del que reiteró que apunta a la generación de energía y reafirmó que no oculta objetivos militares.

En una rueda de prensa junto a Lula, el líder iraní se mostró moderado, sin emitir sus típicos discursos de contenido polémico. El presidente iraní no citó explícitamente las diferencias de su Gobierno con Israel, pero valoró el papel de Brasil en el concierto internacional y aseguró que "puede tener un papel activo" en la búsqueda de la paz y la concordia.

Perfilándose como mediador en los intentos por alcanzar la paz en Medio Oriente, Lula ya recibió hace días al presidente israelí Shimon Peres y al jefe de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás.

Una eventual posición de mediador significa una oportunidad para que Brasil consiga un asiento permanente en una hipotética ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU.

A pesar de las suspicacias que ha despertado la visita de Ahmadineyad en los sectores conservadores de EEUU, el propio presidente Barack Obama le ha pedido a Lula que utilice su relación privilegiada con el líder iraní para presionarle para que renuncie a sus supuestas aspiraciones nucleares con fines militares.

Además, EEUU quiere que Lula interceda por tres ciudadanos de su país arrestados en Irán el pasado julio bajo acusaciones de espionaje.

Como en otras ocasiones, Lula defendió ayer el "derecho" de Irán a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos.

"Lo que defendemos para nosotros lo defendemos también para los otros países", declaró Lula. Recordó, sin embargo, que en materia nuclear "la no proliferación y el desarme deben andar juntos", pues esa será la única manera de ayudar a construir la paz en el mundo.

Para los más críticos, Brasil tiene poco que ganar al aproximarse a Ahmadineyad, una estrategia que podría dañar las relaciones con Estados Unidos si el líder iraní emerge más envalentonado de su gira por Sudamérica, que hoy continúa en Bolivia y que concluirá en Venezuela.

Desde antes de la llegada de Ahmadineyad, decenas de manifestantes a favor y en contra del régimen iraní se concentraron frente al Palacio de Itamaraty (sede presidencial de Brasil) para expresar pacíficamente su apoyo o rechazo a la visita del mandatario.

Tras la reunión de Lula y Ahmadineyad fueron suscritos acuerdos bilaterales en las áreas de energía, ciencia y tecnología, comercio, industria, agricultura y financiera.

Asimismo, se firmó un acuerdo de supresión recíproca de visados para diplomáticos de ambos países, que en un futuro podría ser extensivo a todos los ciudadanos brasileños e iraníes que viajen por motivos turísticos.