Centenares de bomberos y brigadistas de rescate trabajaban sin tregua para apagar los focos que quedaban del inmenso incendio, que con sus llamas de 20 metros de altura devoró unas 800 hectáreas.
‘Mientras íbamos escapando los tubos de gas explotaban. No alcanzamos a sacar nada, porque se estaba quemando todo‘, dijo Olga Boggle, mientras un helicóptero dejaba caer una lluvia a pocos metros sobre el candente cerro La Cruz. ‘No quedó nada‘.
Unas 5.000 personas resultaron damnificadas con los incendios. Unas 10.000 personas fueron evacuadas hacia albergues o casas de familiares, mientras varias zonas no tenían electricidad ni servicio de agua en Valparaíso. Decenas de columnas de humo se levantaban sobre los cerros de la ciudad, en donde centenares de casas quedaron convertidas en cenizas y muchas personas llorando, y con el aire enrarecido secándole las gargantas, removían los escombros de sus hogares con vanas esperanzas de poder rescatar algunas pertenencias.
Con pala en mano y cubierto de cenizas, José Miguel Rivera removía los escombros de lo que alguna vez fue su casa. ‘Estamos buscando algún recuerdo, pero no encontramos. Solo hay un anillo de mi hija. Yo salí con lo puesto. Estamos limpiando y sacando los escombros porque pensamos reconstruir. Este es nuestro terreno‘, dijo el hombre de 59 años. La policía seguía revisando los escombros en busca de más víctimas, sobre todo de ancianos que no hubieran podido escapar de las llamas.
‘Ojalá, esperamos no encontrar mas víctimas fatales. Hay muchas mascotas que fueron afectadas por el siniestro. Estamos buscando entre los escombros‘, dijo el coronel de la policía, Fernando Bywaters.
Puerto, fuera de peligro:
El casco antiguo de la ciudad, zona declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, el puerto y la sede del Congreso se encontraban fuera de peligro. Las aeronaves especializadas en apagar incendios no pudieron operar el sábado por la noche por las malas condiciones climatológicas, pero ayer helicópteros y aviones hidrantes trabajaban intensamente combatiendo las llamas.
El clima de ayer era fatal para los bomberos. Las temperaturas que bordeaban los 30 grados centígrados y la nuevas ráfagas de viento facilitaban rebrotes de focos que ya habían sido controlados. Se habilitaron cuatro albergues para las miles de personas damnificadas, mientras ya comenzaban las labores de recolección y donaciones de insumos básicos para asistirlos. Sicólogos se trasladaron a los albergues para asistir a los afectados. Debido a la emergencia, la autoridad educacional decidió suspender las clases de mañana en los colegios de Valparaíso.

