La boda del año está en su cuenta regresiva: este sábado a la mañana hora de Argentina se casa el príncipe Harry de Inglaterra con la actriz estadounidense Meghan Markle. Esto es todo lo que hay que saber del casamiento real.

 

 

 

La ceremonia religiosa

 

La ceremonia celebrará en la Capilla de St. George en el Castillo de Windsor. No es cerca del Palacio de Buckingham, que está en Londres. El castillo queda en Windsor, una ciudad antigua pintoresca ubicada a unos 30 kilómetros al oeste de Londres. William y Kate, en cambio, sí se casaron en la capital, en la Abadía de Westminster.

 

El oficio religioso está programado para el sábado 19 de mayo a las 12 del mediodía en el Reino Unido (las 8 de la mañana hora argentina) y durará aproximadamente 60 minutos. Pero la jornada comenzará más temprano, a las 9 de la mañana hora local (5 de Buenos Aires), cuando se espera que los primeros invitados emprendan su traslado a las inmediaciones del castillo. Llegarán en autobuses que operarán desde las 9.30 hasta las 11 de la mañana (5.30 y 7 hora argentina).

 

Veinte minutos después harán su aparición los miembros de la familia real británica. Todos menos la reina Isabel II, que --tal y como dicta el protocolo-- será la última en llegar, apenas unos minutos antes que la novia. Quince minutos antes de que comience la ceremonia religiosa, Harry hará su aparición estelar.

 

Por supuesto, la última en llegar será Meghan, que aún no se sabe por quién llegará acompañada al altar ya que su padre, Thomas Markle, sufrió un paro cardíaco después de hacer una polémica sesión de fotos y anunció que no asistirá a la boda.

 

El príncipe William, el hermano mayor de Harry, será el testigo de la boda, una figura que existe en la ceremonia religiosa anglicana. Harry había sido a su vez su testigo cuando él se casó con Kate Middleton.

 

Los hijos mayores de William, George, de 4 años y Charlotte de 2 años, repetirán sus roles en la boda de su tía Pippa Middleton el verano pasado y serán parte del cortejo. Los pequeños tendrán el rol de paje y dama de honor en la ceremonia. El que por obvias razones no lo integrará es Louis Arthur Charles, el tercer hijo de William y Kate, que tendrá menos de dos meses ese gran día.

 

La ceremonia religiosa será oficiada por el Decano de Windsor, que es el jefe espiritual de la Capilla de St. George, y el arzobispo de Canterbury presidirá los votos, que probablemente sigan una redacción estricta de palabras y rituales basada en la ceremonia anglicana tradicional en el Libro de Oración Común.

 

La Capilla de St. George 

 

El desfile

Luego de la ceremonia, la pareja saldrá de la capilla ya como marido y mujer. Y cumplirá luego con la tradición de desfilar en una carroza por las calles para saludar a sus súbditos.

 

Los recién casados abandonarán el recinto por la West Door, donde subirán a un carruaje con el que harán un recorrido de unos 25 minutos por destacados lugares de la localidad como Castle Hill, High Street, Sheet Street, Kings Road, Albert Road, Long Walk para llegar, finalmente, al castillo de Windsor.

 

"El príncipe Harry y la señorita Meghan Markle han escogido el carruaje Ascot Landau para su desfile por la ciudad de Windsor", tuiteó el Palacio de Kensington junto a una fotografía del vehículo.

 

El carruaje estará tirado por cuatro caballos grises -dos de ellos llamados Storm y Tyrone- y será escoltado por otros coches y soldados a caballo.

 

Los invitados

Sólo podrán asistir a la ceremonia religiosa los 1.200 invitados que tienen una ubicación en la capilla. Además, podrán ver a los novios las 2.640 personas adicionales (incluyendo a los miembros de la casa real y personas “regulares” que trabajan para las organizaciones de caridad, comunitarias, etc.) que fueron invitadas para permanecer en el predio del Castillo de Windsor para ver entrar y salir a los invitados a la boda.

 

Aunque la lista de invitados es secreta, hay una cantidad de asistentes predecibles: los abuelos de Harry, la reina Isabel II y el príncipe Felipe; su padre y su madrastra, el príncipe Carlos y Camilla, duquesa de Cornwall; varios primos, como Zara y Peter Phillips y las princesas Eugenie y Beatrice; y por supuesto, su hermano y su cuñada, William y Kate, el duque y la duquesa de Cambridge.

 

Después, por supuesto, existen miembros de las familias reales de países como los Países Bajos, España, Noruega, Suecia, Dinamarca y Grecia, que tiene una familia real en el exilio. Pero los que asistan no lo harán como invitados oficiales, sino que se estima que los miembros de la realeza que tienen una relación personal con Harry y Meghan (como el rey Felipe de España o la reina Máxima de Holanda) vayan en carácter de amigos.

 

No asistirán políticos como el presidente estadounidense Donald Trump o el ex Barack Obama, aunque este último tiene una relación personal con Harry, ya que trabajaron en Invictus Games, la competencia deportiva para ex miembros del servicio de lesionados que Harry fundó hace varios años. Pero para evitar cualquier conflicto, la pareja decidió no invitar a ningún político.

 

 

En cuanto a los que no pertenecen a la realeza, Harry tiene un pelotón de amigos bulliciosos, Guy Pelly, Tom Inskip y Thomas van Straubenzee, entre otros, quienes probablemente asistan. También se espera que lo hagan las amigas de Meghan, que incluyen a varias famosas como la tenista Serena Williams, la actriz Millie Mackintosh, ex integrante del reparto del reality show de la TV británica Made in Chelsea, y el elenco de la serie "Suits", que ella protagonizaba.

 

Qué pasará con la familia de Meghan es aún una incógnita. El padre sigue internado y no podría viajar a la ceremonia. Sí la acompañaría su madre, de la que Thomas Markle está separado. Con Doria Ragland, Meghan es muy cercana, e incluso ambas se han mostrado junto a Harry. Es una mujer afroamericana de 61 años, licenciada en trabajo social y que trabaja como psicoterapeuta e instructora de yoga.

 

La actriz no parece tener una muy buena relación con sus hermanastros. En abril, su hermanastro Thomas se quejó de que no estaba invitado a la boda. Y su hermanastra Samantha cuestionó al príncipe Harry porque había declarado que, con la familia real, "Meghan encontró la familia que no tuvo".Después del problema de salud con su padre, Samantha arrojó más leña al fuego: este martes dio una nota a un canal estadounidense en el que dijo que la futura esposa de Harry no puede decirle de qué tiene que hablar.

 

Tampoco parece estar previsto que su ex marido la vea en el altar. Meghan estuvo en pareja nueve años (siete de novia y dos casada) con el productor de TV Trevor Engelson. Con él se casó en la playa en Jamaica en 2011, frente a sólo 100 invitados.

 

Y tampoco está confirmado que haya ningún argentino que participe de la boda. Roberto Devorik, amigo personal de Diana, no será de la partida. Las versiones extraoficiales sí indican que puede haber un compatriota entre los privilegiados que participen del casamiento: el polista Ignacio Figueras, que es amigo de Harry.

 

El vestido de la novia

Quién lo diseñará es la pregunta del millón de dólares (o de libras). Un vestido de bodas real es uno de los encargos más prestigiosos de la moda británica y le garantiza publicidad en todo el mundo a su diseñador, cuya identidad se mantendrá en secreto hasta último momento. Se cree que su autor podría ser Erdem Moralioglu, un diseñador turco-canadiense que reside en Londres conocido por sus diseños románticos del cual Meghan confesó ser fan en una entrevista de Vanity Fair el año pasado. 

 

Es altamente probable, además, que Meghan cambie su vestidodurante la recepción posterior a la ceremonia. La duquesa de Cambridge cambió por un vestido de satén con un cinturón de diamante y un bolero que hacía juego (también de Sarah Burton) para la celebración nocturna.

 

Harry, en tanto, se presume que usará alguno de sus uniformes oficiales: recibió el título de Capitán General de los Royal Marines en 2017, lo que significa que es el jefe de ceremonial de los Royal Marines (asumió el cargo de su abuelo Felipe). Más exactamente, es un oficial de Blues and Royals, parte del Cuerpo del Ejército del Aire. En su boda, William vistió un uniforme escarlata de Oficial de Irish Guards Mounted en su boda.

 

 

El anillo de compromiso, en tanto, fue diseñado por el propio Harry y comprende un gran diamante central de Botsuana y unos diamantes más pequeños que pertenecieron a su difunta madre, Diana, princesa de Gales. “Los diamantes pequeños a cada lado, son de la colección de joyas de mi madre, para asegurarnos de que estuviera con nosotros en este alocado viaje juntos”, explicó Harry.

 

La boda tendrá un estricto protocolo y los invitados tendrán que cumplir un código de indumentaria. Se supone que los hombres vistan uniformes, trajes de etiqueta o “trajes oscuros”. Mientras tanto, se espera que las mujeres luzcan “vestidos de día”, que no sean de gala, y sombreros.

 

 

 

La fiesta

Toda la organización de la boda está a cargo de la Oficina del Lord Chambelán, que es el departamento del responsable del Palacio de Buckingham para todos los eventos públicos, un cargo comparable al del secretario social de la Casa Blanca.

 

Después de la ceremonia religiosa, habrá dos recepciones. Una será para 600 invitados en el Castillo de Windsor, una recepción de pie en la que se ofrecerán bocadillos salados y dulces. La otra la dará el Duque de Gales (Carlos, el padre de Harry) en Frogmore House, la casa de campo en terrenos del castillo. Esta será más íntima, para 200 personas, y se espera que sea la verdadera fiesta para los novios. Ambas serán privadas, por lo cual no se televisarán.

 

 

El menú

El menú de las dos recepciones estará a cargo de Mark Flanagan, chef de la reina Isabel, quien no dio detalles, pero reveló que la pareja probó todas sus sugerencias y que apostará por platos clásicos y verdura de temporada de la región, muchas de la propia huerta real. Todo el menú se está preparando en la cocina real en el castillo de Windsor.

 

Respecto de la torta de bodas, la hará una famosa pastelería hipster de Londres. La hará laire Ptak, propietaria de la confitería sofisticada Violet en el (aún más sofisticado) barrio londinense de Hackney. La pastelera, que se crió en California y cree en usar ingredientes de estación y orgánicos, contó que será una torta de flor de sauco con limón que estará cubierta de glaseado de buttercream (crema de manteca) y flores frescas, lo que significa “incorporar los sabores brillantes de la primavera”.

 

La decoración

Los arreglos florales serán muy importantes en la ceremonia, como en toda boda. La pareja eligió rosas de jardín blancas, peonías y dedaleras. Los bouquets, decoraciones y guirnaldas serán diseñados por la florista Philippa Craddock, aseveró el Palacio de Kensington en una declaración. Craddock es una favorita del mundo de la moda.

 

Los arreglos tendrán flores y hojas de los jardines de los palacios reales y de Windsor Great Park y reflejarán los paisajes silvestres y naturales de donde se han recogido muchas de las plantas. Craddock trabajará junto con un equipo de floristas de la Capilla de St. George y el Palacio de Buckingham. Las rosas blancas, las favoritas de Lady Di, serán un homenaje a la madre de Harry.

 

 

El fotógrafo

El fotógrafo oficial de la boda será Alexi Lubomirski, el mismo que tomó las comentadas fotos oficiales de compromiso de la pareja, a fines de 2017. Es muy conocido en el mundo de la moda. Trabajó como asistente del famoso fotógrafo Mario Testino y fotografió a decenas de celebrities, incluidas Beyoncé, Julia Roberts y Lupita Nyong'o.

 

Los regalos

Los novios les pidieron a todos los invitados de su casamiento que el regalo sean donaciones benéficas a distintas organizaciones que ellos eligieron. Por el momento son siete los espacios de caridad, todos ellos pequeños y pocos conocidos. Uno de ellos es una asociación de chicos con VIH (CHIVA sus siglas en inglés), que ayuda a más de mil niños del Reino Unido que combaten esta enfermedad.

 

Los souvenires

Los souvenires de la boda real son una tradición en el Reino Unido. El Centre for Retail Research (centro de investigación británico para el pequeño comercio) calcula que se venderán souvenires del casamiento por 30 millones de libras (unos 35 millones de euros), también en el extranjero. Además de banderas, pines y remeras, hay hasta preservativos con el rostro de la pareja.

 

Los fans de los "royal" podrán también comprar las porcelanas oficiales de la boda aprobadas por los propios Harry y Meghan: azul aciano, decoración elegante e iniciales doradas. La decoración de la vajilla reproduce el centenario trabajo en hierro que adorna una puerta de la capilla de San Jorge, donde la pareja se dará el "sí, quiero".

 

 

La presencia de Diana

Lady Di está siempre presente. Y esta vez lo hará de varias maneras. Por un lado, en el anillo de compromiso que Harry diseñó para Meghan. También en las rosas blancas, sus flores favoritas, que eligieron como parte de los arreglos florales.

 

Además, la hermana de Diana, Lady Jane Fellowes hará una lectura como parte de la ceremonia. Según una declaración oficial, a Harry le “gusta involucrar a la familia de su madre en su boda”, y tanto él, como Meghan, “ambos se sienten honrados de que Lady Jane represente a su familia y ayude a conmemorar la memoria de la fallecida princesa el día de la boda”. El hermano de Diana, Charles Spencer, y su hermana Sarah --quien salió con el príncipe Carlos antes que Diana-- también asistirán como invitados.

 

 

El operativo de seguridad

Londres y Windsor están prácticamente militarizados por la boda. Las autoridades británicas temen que pueda producirse un atentado y por eso las medidas de seguridad han sido reforzadas al extremo: las calles ya están llenas de agentes encubiertos de la inteligencia de la Corona.

 

El momento más difícil para la Policía será el tradicional paseo por la ciudad, que la pareja hará en un carruaje abierto. Las decenas de miles de personas que quieran ver de cerca a la pareja en el carruaje real tendrán que pasar por arcos detectores de armas similares a los de los aeropuertos, informó la BBC. Las tiendas y edificios serán registrados y marcados como "seguros" antes del gran día y la ruta que seguirá la carroza estará vigilada por soldados de la Guardia Real.

 

Los aviones no podrán volar a menos de 750 metros sobre el Castillo de Windsor en el día de la boda y estará prohibido el vuelo de drones, aunque el aeropuerto de Heathrow operará normalmente. 

 

El operativo de seguridad es el principal costo de la boda, calculado en un total de al menos 32 millones de libras, unos 43,4 millones de dólares. La Casa Real pagará por el casamiento y la fiesta, pero el Estado lo hará por la seguridad.

 

 

Los títulos de los novios 

Todavía no se sabe qué títulos tendrán los novios. Harry es un príncipe, pero indudablemente debe de imaginarse tener algún nuevo título cuando se case. Ese título automáticamente también se traspasará a Meghan, así como Kate Middleton se convirtió en la Duquesa de Cambridge, al ser William el Duque de Cambridge. Las apuestas en este momento en Gran Bretaña están por los títulos de Duque y Duquesa de Sussex, un título que no se usa en la familia real desde 1843.

 

La luna de miel

Según la revista Travel and Leisure, una “fuente ha confirmado” que la pareja tendrá su luna de miel en Namibia, la nación del sur de África después de la boda.

 

Sin embargo, en un video de 2013 para el servicio de suscripción de belleza Birchbox, Meghan afirmó que una comida que probó en Chote Chitr, en Bangkok (número 6.832 en el ranking de los 10.542 restaurantes en Bangkok en TripAdvisor hasta el momento), fue probablemente la mejor comida que probó en su vida. Por eso, tal vez, querrá que viajen allí en algún momento.

 

La historia de amor

Antes de todo esto, hubo un hombre y una mujer que se conocieron, se enamoraron y decidieron compartir su vida juntos. La historia de amor de una pareja.

 

Harry tuvo varias novias antes de conocer a Meghan. Ella, estuvo casada. Vivieron un flechazo durante su primer y breve encuentro, en una cita a ciegas, presentados por una amiga común aprovechando que la actriz estadounidense estaba de paso por Londres a principios de julio de 2016.

 

Cuando la pareja se vio por primera vez para tomar una copa, ambos se sorprendieron por cómo conectaron. Harry nunca había oído hablar de Markle ni había visto "Suits", la serie de televisión sobre abogados de la que era protagonista. Ella sabía poco acerca de él y sólo le había preguntado a su amiga común si era "agradable".

 

Quedaron en verse al día siguiente y, unas semanas más tarde, Harry la convenció para irse de viaje cinco días a Botsuana, Africa, lo que el príncipe describió como el "gran salto" en la relación. "Estábamos realmente solos, lo cual fue crucial para asegurarme de que teníamos la oportunidad de conocernos", dijo.

Markle seguía rodando "Suits" en Toronto, pero la pareja nunca estuvo más de dos semanas separada desde entonces. Pese a eso, el romance se mantuvo oculto a la prensa durante los primeros seis meses. Se mostraron juntos por primera vez a en septiembre de 2017, en esa ciudad canadiense, durante los Invictus Games.

 

Meghan siguió filmando la serie, de la que se despidió esta temporada, justamente, con un casamiento.

 

La pareja anunció su compromiso el 22 de noviembre del año pasado y pusieron fecha de boda para este sábado. La reina, claro, tuvo que dar su permiso para el casamiento, porque el Artículo 3 de la Ley de la Sucesión de la Corona establece que deben recibirlo "todos aquellos que “sean una de las seis personas siguientes en la línea sucesoria de la Corona”. Harry es, hoy, justamente el sexto en la línea de sucesión al trono, después de su padre, su hermano y sus sobrinos.

 

 

Harry es el miembro más popular de la monarquía británica y rápidamente Meghan se convirtió en popular ella también (por ejemplo, el modelo del tapado que usó para su compromiso se agotó). Tan populares son que hasta ya tienen, antes de convertirse en duques, su propia estatua de cera en Madame Tussauds.