La guerrilla colombiana de las FARC asesinó ayer a tres policías y un militar durante una fallida operación del Ejército que buscaba rescatarlos, en el golpe más fuerte del grupo rebelde desde la muerte de su máximo líder Alfonso Cano. El Gobierno informó que los efectivos, secuestrados desde hace más de una década, fueron encontrados asesinados “con tiros de gracia” en una zona selvática del departamento sureño de Caquetá, después de combates entre el Ejército y una columna de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Esta es una demostración más de la crueldad de las FARC. Se encontraron cadenas al lado de los asesinados, es decir, los tenían encadenados y cuando se vieron enfrentados a la Fuerza Pública no tuvieron ningún reparo en asesinarlos a mansalva. Es un crimen atroz”, dijo el presidente Juan Manuel Santos, que además ratificó que los únicos responsables de la seguridad y la vida de los rehenes son las FARC. Por su parte el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, dijo que los rehenes “fueron encontrados asesinados con tiros de gracia y precisó que tres tenían disparos en la cabeza y el otro en la espalda”.

Murió el más antiguo
Los ejecutados son el sargento mayor del Ejército José Libio Martínez Estrada (llevaba 14 años detenido); así como los integrantes de la Policía Nacional, el coronel Edgar Yesid Duarte, el mayor Elkin Hernández Rivas y el intendente jefe Álvaro Moreno. Martínez era hasta ayer el rehén más antiguo en poder de las FARC, secuestrado, secuestrado desde diciembre de 1997. Éste es el tercer grupo de rehenes asesinados por las FARC en la historia reciente. En mayo del 2003, el grupo guerrillero mató al gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, a su asesor de paz, Gilberto Echeverri y a ocho militares y posteriormente, en el 2007, asesinaron a 11 diputados por un error militar.