El periplo del papa Francisco por Latinoamérica lo llevó ayer a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar al tocar suelo de la ciudad del Alto en Bolivia y luego pasó por La Paz donde emplazó a usar un diálogo “franco y abierto” para “evitar conflictos con los países hermanos”, y citó el problema de la salida al mar que el gobierno de Evo Morales pide a Chile.
“Estoy pensando en el mar. Diálogo, diálogo”, dijo en su discurso a la sociedad civil en la catedral de La Paz, en la segunda etapa de su viaje por Latinoamérica.
Francisco llegó en un vuelo de la aerolínea estatal Boliviana de Aviación a las 17.16 hora local (18.16 de Argentina) proveniente de Quito, Ecuador, primera escala del viaje que lo tendrá en Bolivia hasta el viernes cuando parta rumbo a Paraguay. Para esa última etapa de la gira se espera que más de un millón de argentinos cruce la frontera para ver al pontífice argentino.
De esta manera, Jorge Bergoglio se introdujo con diplomacia y discreción en este conflicto entre Chile y Bolivia y que por ambas partes siempre le han pedido que se expresase. Francisco explicó que “una nación que busca el bien común no se puede cerrar en sí misma; las redes de relaciones afianzan a las sociedades”.
El sumo pontífice aseguró además que todos los problemas, por “espinosos” que sean, tienen soluciones “compartidas, razonables, equitativas y duraderas”.
Deseó que, en todo caso, nunca sean “motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan más la situación y hacen más difícil su resolución”. “Bolivia transita un momento histórico: la política, el mundo de la cultura, las religiones son parte de este hermoso desafío de la unidad”, continuó.
Francisco estuvo en la sede del Gobierno sólo 4 horas para evitar que le afecte la altura, después visitó la catedral, que son colindantes. A la noche partió hacia Santa Cruz, situada a menor altitud.

