La banca europea superó las pruebas de solvencia en circunstancias extremas a las que fue sometida por el Comité Europeo de Supervisores Bancarios (CEBS) para calibrar su capacidad de respuesta a una eventual nueva recesión.

El CEBS evaluó a un total de 91 grupos financieros, de los cuales sólo siete bancos europeos reprobaron la prueba. Esto indica que ninguno de ellos sería lo suficientemente fuerte como para aguantar otra recesión. Todos enfrentan un déficit de capital de 3.500 millones de euros, según mostraron ayer estas pruebas.

De esas entidades desaprobadas, cinco son cajas de ahorro españolas que habían pedido fusionarse al Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria: Cajasur, Diada, Espiga, Banca Cívica y UNNIM. Los otros dos son el alemán Hypo Real Estate Holding y el griego ATEbank.

El sector financiero España es el que más suspensos registró en la prueba de solvencia. Pese a ello, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, subrayó que el "test de estrés" confirma la solidez bancaria del país.

Fernández Ordóñez recordó que España ha sido el único que ha sometido a examen todo su sistema, mientras que otros países han decidido la opción que daba el supervisor europeo de examinar sólo la mitad.

Otro país que estaba en la mira era Grecia, cuyo Gobierno se mostró satisfecho con el aprobado de cinco de los seis bancos que se sometieron a las pruebas de solvencia.

"Los resultados de la prueba de solvencia son positivos y demuestran que el sistema bancario griego puede responder incluso bajo condiciones peores a las actuales", afirmó el ministro de Finanzas griego, Yorgos Papaconstantínu.