Vaticano.- El papa Francisco visitó el sábado pasado un campo de inmigrantes de Moria, en la isla griega de Lebos. Y los chicos del lugar le hicieron regalos que lo conmovieron profundamente. Se trata de dibujos en los que plasmaron su situación.

Un chico fue el primero en entregarle su dibujo. “¿Esto es para mí?”, le preguntó Bergoglio. “Lo hiciste vos?”. En el diseño se ven varios niños detrás de una red metálica. “¿Cual sos vos?”, le preguntó, ayudado por un intérprete. El chico le dijo que se llama Azadi y le mostró con el dedo el dibujo que lo representa, con un pañuelo en torno a la cabeza y un cartel que dice “Help” (“Ayuda”, en inglés). “Soy yo con mis amigos en el campo”, le contó.

Otro niño le ofreció un dibujo, en el que se ve al sol llorando lágrimas de sangre y a chicos y adultos que se ahogan en el mar. Este dibujo conmovió mucho a Francisco, quien lo tomó y dijo a uno de sus acompañantes: “No lo doblen y que no se pierda. Quiero ponerlo en mi escritorio”.

El Papa reiteró varias veces que el encuentro con los refugiados y sobre todo con los niños, que le regalaron más dibujos, “era para llorar”.

En el viaje de vuelta en el avión mostró a los periodistas los diseños infantiles y les dijo: “Estos niños han visto a otros nenes que se ahogaban y ahora lo tienen en el corazón. Si el sol es capaz de llorar como en este dibujo, también a nosotros no nos hará mal una lágrima”.