Los equipos de rescate luchaban ayer contra el reloj y la adversidad para extraer de los escombros a miles de personas enterradas por el sismo de la isla indonesia de Sumatra, en el que murieron al menos 1.100, según Naciones Unidas. Las ruinas del hotel Ambacang, un edificio de seis plantas construido en la época colonial holandesa, es el lugar de Padang donde se concentran gran parte de las tareas de rescate, que los socorristas llevan a cabo con la ayuda de dos excavadoras.
"Las columnas del segundo piso fallaron y todo el edificio se derrumbó. Hoy hemos conseguido recuperar los tres primeros cadáveres, pero creemos que quedan otras ochenta personas dentro", explicaban los rescatistas.
La prioridad de las autoridades, tres días después del sismo de 7,6 grados en la escala abierta de Richter, es localizar a cientos de personas dadas por desaparecidas, aunque a cada hora que transcurre disminuye la esperanza de encontrar a gente con vida sepultada bajo toneladas de cascotes de edificios derrumbados.
El panorama es desolador en la "zona cero" de Padang, la tercera mayor ciudad de la isla de Sumatra y la más afectada por el sismo, con más de medio millar de edificios destruidos.
En una escuela de Padang se llevan a cabo trabajos de salvamento para intentar extraer con vida de entre los cascotes a los cerca de sesenta niños que quedaron sepultados.
Uno de los chicos fue rescatado después de pasar cuarenta horas atrapado y aseguró que sus compañeros siguen vivos en su mayoría.
Los hospitales, desbordados, trataban de asistir a los heridos pese a la falta de agua corriente, de electricidad y equipamiento y ante el hospital M. Djamil se apilaban los cadáveres en bolsas amarillas y a pocos metros, unas 140 personas recibían tratamiento en tiendas de campaña.
Por su parte, el jefe del centro de crisis del Ministerio de Salud indonesio, Rustam Pakaya, estimó que unas 3.000 personas siguen aún sepultadas bajo los restos de los edificios destruidos.
Hay que "ser pacientes, todavía hay esperanza", emplazó el presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, a las miles de familias que buscan a sus seres queridos.

