El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, retornará hoy al trabajo luego de cuatro días de reposo absoluto tras haber sufrido en la noche del miércoles una crisis de hipertensión por la que estuvo hospitalizado durante algunas horas.
El presidente, de 64 años, anunció que no reducirá su nivel de trabajo ni cancelará viajes pese al alza de la presión arterial que lo obligó a cancelar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. "Mi salud está perfecta", dijo Lula ayer en San Pablo luego de realizarse un amplio chequeo médico.
