Nicolás Maduro recibió este domingo el apoyo de su homólogo boliviano, Evo Morales, de cara a las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo, convocadas por el régimen chavista, en las cuales buscará la reelección.

 

"Somos antiimperialistas y nadie nos va a chantajear (…). No se trata de que (nos) reconozcan los sumisos al imperio, los revolucionarios somos reconocidos por nuestros pueblos", comentó el presidente de Bolivia en una breve declaración a la prensa tras reunirse por una hora con Maduro en Caracas.

 

Recibido con honores militares en el palacio presidencial de Miraflores, el mandatario boliviano llegó a Venezuela un día después del cierre de la Cumbre de las Américas, en Lima, donde la mayoría de los países adelantó que no reconocerá los resultados de los comicios por considerarlos "fraudulentos".

 

Sin embargo, Estados Unidos y los países del Grupo de Lima -integrado entre otros por Argentina, Brasil, Colombia y México- firmaron una declaración en la cual advirtieron que las votaciones carecerán de "legitimidad y credibilidad" si no ofrecen garantías a la oposición.

 

Los presidentes de Argentina, Mauricio Macri; Brasil, Michel Temer; y Colombia, Juan Manuel Santos, anticiparon ante sus colegas que no reconocerán el resultado de esos comicios.

 

Los principales partidos de oposición decidieron no presentar candidatos por considerar que se trata de un "simulacro para perpetuar la dictadura de Maduro".

 

"Le daré una lección a los peleles del imperialismo: Macri, Temer y Santos. Saldrán derrotados", respondió Maduro luego de su conversación con Morales.

 

El mandatario venezolano fue vetado por Perú en la Cumbre de las Américas, medida ordenada inicialmente por el entonces presidente del país anfitrión, Pedro Pablo Kuczynski, y ratificada por su sucesor, Martín Vizcarra.

 

Asimismo, el dictador chavista consideró que las cumbres de los líderes de la región podrían estar entrando en su última etapa: "Yo creo que la cumbre de Lima ya comienza a ser lo que pudiera ser el final de las cumbres de las américas por la intolerancia ideológica, la intolerancia política".

 

El jefe de Estado boliviano abogó por "desbloquear económicamente a Venezuela", en referencia a las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos contra el país y su estatal petrolera PDVSA.