Aunque hubo convocatorias a manifestarse en pro y en contra de la construcción de la mezquita a sólo dos cuadras y medias de la zona 0 que atrajeron a miles de personas a medida que iba avanzando el día, en general, discurrieron sin incidentes de relevancia y los participantes se mantuvieron separados por barreras montadas por la Policía de Nueva York.
Por un lado, un número creciente de personas reclamaban con cánticos y carteles que se respete la libertad de credo, por encima de cualquier polémica, y que se frene la supuesta "ola antiislámica" que se vive en EEUU.
Por otro, miles de personas, muchas con camisetas y pañuelos de la bandera estadounidense y al grito de "No a la mezquita de la zona cero", argumentaban que los responsables del centro deberían elegir cualquier otro lugar, y mantenían acaloradas discusiones sobre lo que se debe hacer para evitar su construcción tan cerca de donde hacían nueve años murieron unas 2.800 personas.

