El expresidente del gobierno español Adolfo Suárez, el líder que dirigió la transición a la democracia después de la dictadura de Francisco Franco (1939-75), falleció ayer en Madrid a los 81 años tras dos días de agonía, en los que todos los sectores políticos y sociales del país expresaron su reconocimiento.

Suárez, que en 1976 fue nombrado presidente del Gobierno por el rey Juan Carlos, había sido internado en una clínica de Madrid el lunes pasado por problemas respiratorios. Pero fue su avanzado cuadro de Alzheimer lo que llevó a su hijo mayor, Adolfo Suárez Illana, a anunciar el viernes pasado al país que la muerte de su padre era ‘inminente‘.

Desde entonces, la clase política y la sociedad española recordaron el rol central que jugó Suárez durante los primeros años de la vuelta de la democracia entre 1976 y 1981. Pese a provenir de las filas franquistas, sólo en su primer año de gobierno declaró una amnistía para todos los delitos políticos, sacando de la clandestinidad y permitiendo la vuelta de miles de republicanos. Además, aprobó una ley para la Reforma Política, que puso fin a las Cortes franquistas, y legalizó al Partido Comunista Español y a los sindicatos. Al año siguiente ayudó a redactar y aprobar en referendo la Constitución que aún rige hoy en España.

Pese a esos logros, Suárez terminó renunciando completamente aislado y desprestigiado en 1981 para garantizar la estabilidad institucional. Suárez, que había ocupado varios cargos durante el régimen de Franco, ganó las primeras elecciones democráticas en España en 1977 al frente de la Unión de Centro Democrático (UCD), un partido fundado por él. El doctor en derecho y político centrista gobernó España en años bastante difíciles, en los que el terrorismo y la crisis económica mantuvieron en permanente zozobra a la sociedad española. Suárez, que también ganó elecciones en 1979, dejó su puesto en enero de 1981, criticado dentro y fuera de su partido, apenas unas semanas antes de que el 23 de febrero de ese año un grupo de guardias civiles entrara en el Congreso con frustradas intenciones golpistas durante el debate de investidura de su sucesor.

Mientras la familia del expresidente se preparaba para velar anoche en privado el cuerpo en una sala de la clínica donde falleció, hoy los restos serán llevados al Congreso de los Diputados, donde permanecerá durante 24 horas para que pueda recibir el homenaje de los ciudadanos.

Después de la capilla ardiente en el Parlamento, los restos de Suárez serán enterrados mañana en la catedral de Ávila, provincia limítrofe a Madrid, en el municipio de Cebreros, de donde era originario.

‘Mi gratitud (hacia Suárez) es honda y permanente y mi dolor es grande‘, dijo el rey Juan Carlos, a través de un mensaje difundido por la Casa Real. El actual presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, lamentó el fallecimiento de Suárez y subrayó la ‘grandeza histórica‘ de su acción y su condición de ‘hombre de concordia‘.