Habitantes de la ciudad chilena de Concepción corrieron hacia las zonas altas ante el temor a un tsunami a causa del temblor de 5,9 grados en la escala Richter registrado ayer a las 14.45 con epicentro a 53 kilómetros al noroeste de Concepción.
Según pudo constatarse, bomberos de Concepción alertaron a la población del peligro, aunque las autoridades descartaron posteriormente la posibilidad de un maremoto.
"La magnitud no corresponde a la alerta de un tsunami", puntualizó un portavoz de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) en Santiago, según un informe del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA).
Cientos de personas, entre ellas, miembros de los equipos de distribución de ayuda y mantenimiento del orden, huyeron despavoridos hacia los cerros de las afueras de Concepción.
Según el Servicio de Geología de Estados Unidos, se registró un segundo sismo pocos segundos después del anterior, esta vez de 6 grados Richter, con epicentro localizado también bajo el mar a 84 kilómetros al suroeste de Talca, capital de la región del Maule.
Desde el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), por su parte, informaron que la fuerte réplica de Chile no se sintió en San Juan. Mientras que en Mendoza hubo dos temblores de 4 y 5,7 grados de magnitud en la escala de Richter, pero desde el organismo los desvincularon a las réplicas del terremoto.
La alarma en Concepción se produce cuatro días después del terremoto de 8,8 grados Richter que en la madrugada del pasado sábado devastó una amplia zona del centro y sur del país, con un balance provisional de 800 muertos y dos millones de damnificados.
Después del terremoto, Chile ha tenido cerca de 200 réplicas, la mitad de ellas de magnitudes superiores a 5 grados.
No obstante, en la jornada de ayer la calma y tranquilidad retornaban lentamente a las ciudades chilenas, en un panorama con constantes réplicas, rumores de saqueos y despliegue policial y militar.
Aunque cientos de pobladores aún pasaron la noche en las calles para evitar los robos de sus bienes, el retorno de los servicios básicos, principalmente la electricidad, calma el golpeado ánimo para enfocarse en la reconstrucción.
En las regiones de Biobío y Maule, las autoridades realizan balances positivos de la presencia militar y la aplicación del toque de queda.
Por otro lado, a cuatro días después del terremoto, los habitantes de las zonas más afectadas por la tragedia se están desesperando al verse rodeados por la cada vez mayor masa de escombros y desperdicios malolientes que invaden las calles. En la ciudad de Concepción, todavía no se ha visto un sólo equipo de rastrillaje para empezar a retirar los escombros que mantienen cortadas muchas vías. Desde que se produjo la catástrofe no se han restablecido las tareas de limpieza en las vías, que acumulan montones de basura y desperdicios, restos en muchos casos de los masivos saqueos que en la jornada del domingo se reprodujeron en toda la zona.
En tanto, el tercer y cuarto de los ocho vuelos programados por el gobierno argentino partieron ayer con material para el hospital de campaña que está siendo instalado en la ciudad chilena de Curicó, informó el Ministerio de Defensa.
Está previsto que el próximo lunes 8 el centro sanitario se encuentre en condiciones de asistir a las víctimas del terremoto, con personal sanitario chileno’.
