Francisco sorprendió en Brasil con un llamado a los jóvenes del mundo a salir a las calles para ‘hacer lío‘ en las diócesis y una exhortación a ser protagonistas de una ‘nueva primavera‘ en la Iglesia.
Durante la Jornada Mundial de la Juventud, que se desarrolló en Río de Janeiro del 22 al 29 de julio de 2013, el pontífice transmitió un mensaje claro y sencillo, pero contundente, de cómo deben encarar la misión evangelizadora. Francisco cautivó a un auditorio joven con sus gestos de cercanía con quienes viven en la ‘periferia existencial‘ de las favelas o las adicciones.
En el marco de actos multitudinarios en la playa de Copacabana, el Papa llamó a los chicos a anunciar ‘sin miedo‘ el evangelio y a dar en ‘forma pacífica y responsable‘ una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas de sus países. Francisco también exhortó a los jóvenes a cuidarse ellos mismos y a los ancianos, al advertir que son los dos extremos de la ‘exclusión‘.
Tras alentarlos a la esperanza y a la alegría, les recordó que ‘por medio de ellos, Cristo está preparando una nueva primavera en todo el mundo‘. Ante sus compatriotas reunidos en la catedral carioca el 25 de julio, el Papa grabó a fuego palabras que recorrieron el mundo: ‘Quiero lío, hagan lío en las diócesis, quiero que la Iglesia salga a la calle‘. Asimismo, trazó el programa que pretende darle a su pontificado, fundamentado en el servicio. Francisco sintetizó ese plan en tres pautas: ‘Hagan el bien, cuiden a los extremos del pueblo y no se dejen excluir, y no licúen la fe en Jesús‘.
Demostró en su primer viaje apostólico fuera de Roma que es un predicador que llega a los jóvenes, con su mensaje llano, con giros futboleros, toques de lunfardo y neologismos. Los receptores de aquel mensaje aseguran que sus frases siguen sonando en sus oídos: ‘Jesús nos ofrece algo mayor que una Copa del Mundo‘, ‘no balconeen la vida‘, ‘los pobres son invitados VIP de la Iglesia‘, ‘la Iglesia no es una ONG‘, ‘sean callejeros de la fe‘.

